Entre los paisajes más espectaculares de la Patagonia chilena, uno de los lugares que más nos sorprendió fue el trekking a la Laguna Cerro Castillo, una caminata exigente pero absolutamente inolvidable que atraviesa bosques, ríos, y laderas empinadas hasta llegar a una laguna de aguas turquesas a los pies de un macizo imponente que recuerda a las Torres del Paine… pero con muchísima menos gente.
Cómo llegar y acceso al parque
La Laguna Cerro Castillo se encuentra dentro del Parque Nacional Cerro Castillo, en la Región de Aysén, a unos 90 km al sur de Coyhaique. El acceso se hace desde el pequeño pueblo de Villa Cerro Castillo, que cuenta con lo básico para descansar, abastecerse y pasar la noche. Desde allí sale un camino de ripio, que sube hasta la entrada al parque y el inicio de la ruta de trekking.
⚠️ El último kilómetro está en bastante mal estado, y se necesita sí o sí un vehículo 4×4. Si no lo tienes, puedes dejar el coche en una parcela habilitada como parking (unos $5.000 CLP) y subir caminando.
Una vez en la entrada al sendero, hay que pasar por el centro de control de CONAF, donde se paga la entrada al parque ($18.000 CLP, precio extranjero en 2025) y se hace el registro por seguridad.

El trekking a la Laguna Cerro Castillo
📍 Ruta: Este trekking es sin duda uno de los más duros y gratificantes de toda la Carretera Austral. La ruta no es larga en kilómetros, pero la pendiente es muy pronunciada, sobre todo a partir del kilómetro 5.
🚶 Distancia: 13 km ida y vuelta
⛰️ Desnivel: 1100 m
⏱️ Duración: entre 5 y 8 horas, dependiendo del ritmo



El recorrido
Los primeros 4 kilómetros son tranquilos: se avanza por un sendero bien marcado a través del bosque, con vistas al valle y al río Ibáñez. Esta parte es bastante llevadera y hasta se puede disfrutar.
Al llegar al kilómetro 5, hay un punto de control donde el personal del parque verifica que vayas en buenas condiciones. A partir de ahí, el sendero se empina y empieza “la parte dura”.
El último tramo es una subida constante, con terreno suelto, zonas de viento y bastante más exigente. Hay que tomárselo con calma, parar a respirar y disfrutar de las vistas.
Finalmente, a los 6,5 km de subida, se llega al mirador de la Laguna, a unos 1380 metros sobre el nivel del mar. Desde allí, la imagen es de postal: una laguna de aguas glaciales turquesas al pie del imponente macizo del Cerro Castillo, con paredes dentadas y nieves eternas.
El regreso se hace por el mismo camino, con precaución sobre todo en la bajada, ya que el terreno suele resbalar.

¿Cuándo es la mejor época para hacerlo?
La mejor época para hacer este trekking es entre noviembre y abril. En invierno, el sendero puede estar cerrado o cubierto de nieve. El clima es muy cambiante, así que siempre conviene llevar ropa de abrigo e impermeable.
👉 Un consejo: Sal temprano por la mañana para evitar el calor del mediodía en la subida.
Alternativa: el circuito completo de Cerro Castillo (Horquetas)
Además del trekking de un día a la laguna, el parque ofrece una experiencia aún más completa y salvaje: el Circuito Cerro Castillo, una ruta de entre 3 y 4 días que atraviesa glaciares, ríos, bosques y pasos de montaña, con una distancia total de 43 km.
Se puede hacer de forma autónoma, acampando en zonas habilitadas pero es necesario reservar con antelación y registrarse.
Los campings están distribuidos estratégicamente, y algunos cuentan con baños secos y agua potable de río.
Mirador Cuesta del Diablo
Si te quedas en Villa Cerro Castillo después del trekking, una buena forma de cerrar el día es visitar el Mirador Cuesta del Diablo, ubicado en la parte alta del camino que sube desde el pueblo hacia la Carretera Austral. Desde aquí se obtienen vistas panorámicas espectaculares del valle, las montañas que rodean la zona y del propio Cerro Castillo a lo lejos. Además, se puede observar la imponente Cuesta del Diablo, uno de los tramos más emblemáticos y serpenteantes de la Ruta 7. Es un mirador accesible en vehículo y perfecto para contemplar el paisaje sin esfuerzo tras la caminata.

En toda la zona del Parque Nacional Cerro Castillo es posible (con algo de suerte) ver huemules, una especie de ciervo endémico y en peligro de extinción.
Además, dependiendo de la temporada (sobre todo en los meses de verano), conviene llevar repelente y ropa adecuada para protegerse de los tábanos, ya que son bastante pesados e insistentes durante el ascenso.


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