No importa cuántas veces los hayas visto en fotos, películas o postales; nada te prepara para la escala real de estos dos monumentos cuando los tienes delante. Son el alma de la ciudad y los encargados de darle a Rio ese perfil tan único en el mundo. Pero precisamente por ser de los sitios más deseados, visitarlos sin un plan puede convertirse en una odisea de colas y estrés. Aquí te contamos nuestra experiencia y los trucos para que disfrutes de las vistas.
El Cristo Redentor: guardián del Corcovado
Inaugurado en 1931, el Cristo no es solo una estatua; es una mole de hormigón armado y piedra jabón de 30 metros de altura que parece abrazar a toda la bahía. Estar a sus pies, a 710 metros sobre el nivel del mar, es impresionante no solo por la figura en sí, sino por el silencio que se siente (cuando la multitud lo permite) y la perspectiva de 360 grados de la ciudad: desde el estadio de Maracaná hasta las playas de la zona sur.

¿Cómo subir?
Para subir al Cristo Redentor hay básicamente 3 opciones:
1. Trem do Corcovado
La opción con más historia. El tren cremallera atraviesa el corazón del Parque Nacional de Tijuca, el bosque urbano más grande del mundo. Es un viaje de unos 20 minutos entre vegetación cerrada que te hace olvidar que estás en una metrópolis.
Reserva online sí o sí; si vas a la taquilla sin entrada, lo normal es que te den hora para tres horas más tarde.
Precio aproximado en diciembre de 2025: 125 R$ (incluye ida, vuelta y entrada).

2. Vans oficiales
Salen de Largo do Machado, Copacabana o el Centro de Visitantes de Paineiras. Son rápidas y eficientes.
Ojo: no se puede subir en coche particular ni en Uber hasta la estatua; lo máximo que puedes hacer es llegar hasta el Centro de Visitantes de Paineiras y allí comprar el ticket de la van oficial para el último tramo.
Precio (diciembre 2025): Desde Copacabana/Largo do Machado unos 130 R$. Si lo compras directamente en Paineiras, sale por unos 87 R$. Puedes encontrar los tickets aquí.


3. A pie (Trilha)
La subida desde el Parque Lage es dura (unas 2 horas y media de pendiente fuerte) y atraviesa pura selva.
⚠️ Aviso importante: Ha habido bastantes problemas de seguridad y asaltos en este sendero. Si no vas con un grupo grande o guía local, mejor elige el tren o la van. Además, al llegar arriba, tendrás que pagar igualmente la entrada al monumento (unos 60 R$ en temporada alta).


👉 Un consejo: Río es caprichoso con el clima. Puedes estar en Copacabana al sol y que el Cristo esté envuelto en una nube cerrada. Si tienes varios días, espera al que tenga el cielo más limpio. Antes de salir, entra en la web de Trem do Corcovado o Paineiras Corcovado y mira sus cámaras en directo. Si ves blanco, no subas; te ahorrarás dinero y una decepción.
El Pan de Azúcar
Para muchos, el Pan de Azúcar (Pão de Açúcar) ofrece una panorámica incluso más bonita que la del Cristo, porque desde aquí tienes la silueta del Corcovado decorando el horizonte. Es un complejo de dos cerros de granito que parecen emerger directamente del océano Atlántico, conectados por el famoso «bondinho» (teleférico).

El ascenso en teleférico
El viaje se hace en dos etapas. La primera cabina te deja en el Morro da Urca (220 m), que es el más ancho y donde hay más ambiente. Y desde allí tomas la segunda para llegar a la cima del Pan de Azúcar (396 m), donde la sensación de estar suspendido sobre el mar es total.
Precio aproximado en diciembre 2025: El ticket completo (los dos tramos ida y vuelta) cuesta unos 185 R$. Si lo compras online con antelación, suele haber un pequeño descuento.


La alternativa (Trilha)
Si quieres ahorrarte unos reales y hacer algo de ejercicio, puedes subir al primer morro (Urca) caminando. El sendero sale desde la Pista Claudio Coutinho, al final de Praia Vermelha. Es un camino seguro, rodeado de naturaleza y muy frecuentado por locales. Una vez arriba, puedes comprar el ticket para hacer el segundo tramo del teleférico o simplemente disfrutar de las vistas desde el primer nivel. El acceso al Morro da Urca es totalmente gratis.


Samba al atardecer
El Morro da Urca tiene muchísima vida. Hay bares, terrazas y, muy a menudo, grupos de samba en directo. No hay mejor plan en Río que ver cómo cae el sol tras las montañas con una caipiriña en la mano y el ritmo de los tambores de fondo.
Una curiosidad: Su nombre viene del siglo XVI. Los bloques de azúcar refinada se colocaban en moldes de barro cónicos para ser transportados; esos moldes se llamaban «panes de azúcar» y su forma era idéntica a la de este cerro.

Consejos finales
- Si el presupuesto no es un problema (no es nuestro caso jeje) y buscas la experiencia definitiva, tienes opción de volar en parapente o ala delta. Río es probablemente uno de los escenarios más espectaculares del mundo para esto. Los vuelos despegan desde la Pedra Bonita y te permiten ver toda la costa y los morros desde una perspectiva de pájaro, para acabar aterrizando suavemente en la arena de la playa de São Conrado. Es una actividad cara, pero si te lo puedes permitir, seguramente es de esas cosas que recordarás toda la vida.
- Praia Vermelha: No te vayas de la zona del Pan de Azúcar sin pisar esta playa. Es pequeña, de arena rojiza (de ahí su nombre) y aguas muy calmadas. Es el rincón favorito de los que viven en el barrio de Urca.

- Logística de entradas: Compra siempre en canales oficiales. Hay muchos «guías» improvisados en las paradas de autobús que intentarán venderte tours o entradas más caras.
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