10 cosas que ver en Rio de Janeiro más allá del Cristo Redentor

Rio tiene una energía que te atrapa desde el primer minuto. Es una ciudad que se vive en la calle, con una caipirinha en la mano y sintiendo el ritmo del samba de fondo.

Si aún no has ido a los dos grandes iconos de la ciudad, en este artículo te contamos cómo visitar el Cristo y el Pan de Azúcar.

Pero si ya los conoces y te has quedado con ganas de más, aquí tienes nuestros 10 imprescindibles para exprimir la Cidade Maravilhosa como un local.


1. Atardecer con caipiriñas en Pedra do Arpoador

Es el ritual por excelencia. La Pedra do Arpoador es una formación rocosa justo en el punto donde se encuentran Copacabana e Ipanema. Cada tarde, cientos de personas se sientan allí para ver cómo el sol cae sobre el mar, justo detrás de los picos de los Dois Irmãos. Compra una caipiriña en los carritos de la arena y prepárate: cuando el sol termina de esconderse, todo el mundo empieza a aplaudir. Es un momento muy especial.

2. Ir a comer a un Rodízio

Si te gusta la carne, esto es una parada obligatoria. Un rodízio es un restaurante de precio fijo donde los camareros no paran de pasar por tu mesa con diferentes cortes de carne a la brasa en espadas gigantes. Te dan una especie de ficha circular: si la dejas en verde, te siguen sirviendo hasta que no puedas más; si la pones en rojo, te dan una tregua. La picanha es la reina, pero prepárate para salir de allí rodando.

3. Perderte por Copacabana, Ipanema y Leblon

Cada barrio tiene su propio rollo. Copacabana es el más ruidoso y antiguo, con mucha vida de barrio; Ipanema es el epicentro y donde hay más ambiente joven; y Leblon es la zona más exclusiva y tranquila. Lo mejor es caminar por las calles interiores, donde los locales hacen su vida, compran en las fruterías o se toman un zumo natural en cualquier esquina.

4. Alquilar una bici para recorrer el paseo marítimo

Rio tiene un carril bici brutal que recorre toda la costa. Lo mejor es alquilar una de las bicis públicas (se sacan con la app de Bike Itaú y son muy baratas) y pedalear desde Leme hasta el final de Leblon. Ir por el famoso empedrado blanco y negro con el mar a un lado y el movimiento de la ciudad al otro es la mejor forma de sentir el pulso de Rio.

5. Ver Samba en directo

La samba es el corazón de la ciudad. Tienes que ir a una roda de samba de las de verdad, sobre todo por la zona de Lapa. No son espectáculos para turistas, sino músicos sentados alrededor de una mesa tocando y gente de todas las edades bailando y cantando a pleno pulmón.

6. Pasear por el Jardín Botánico

Si buscas escapar un poco del caos de la ciudad, este oasis es el lugar. El Jardín Botánico impresiona con sus enormes pasillos de palmeras imperiales y su atmósfera fresca. Es un paseo imperdible donde puedes descubrir orquídeas, plantas del Amazonas y ver de cerca a los monitos que habitan en los árboles.

7. Parque Lage

Está muy cerca del Jardín Botánico y es uno de los sitios más fotogénicos de Rio. Es una antigua mansión reconvertida en escuela de artes visuales. El patio interior tiene una piscina rodeada de columnas y, si miras hacia arriba, el Cristo Redentor aparece justo arriba, entre la vegetación del cerro. Es un sitio increíble para tomar un café rodeado de selva.

8. Mercado nocturno de Copacabana

A partir de las seis de la tarde, en la Avenida Atlántica de Copacabana, montan la Feira de Copacabana. Es un mercadillo de noche ideal para pasear con la brisa del mar. Hay de todo: artesanía, camisetas de fútbol, cuadros y un montón de puestos de comida.

9. La Escadaria Selarón y el barrio de Santa Teresa

Aunque sea un punto muy conocido, los azulejos de la Escalera de Selarón en Lapa son algo que hay que ver una vez en la vida. Después de subirla, no te quedes ahí: sigue subiendo hacia el barrio de Santa Teresa. Es la zona bohemia de Rio, con calles empedradas, mansiones antiguas y el famoso tranvía amarillo recorriendo las colinas.

10. Piedra del Telégrafo (para los más aventureros)

Si tienes ganas de alejarte un poco y hacer una pequeña ruta, esta piedra es famosa por la típica foto en la que parece que estás colgado al vacío. Está un poco lejos del centro, pero las vistas de las playas salvajes de la zona oeste de Rio son de lo mejor de la zona.

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