Cuando pensamos en Argentina, lo primero que nos viene a la cabeza suelen ser los glaciares, la Patagonia o las Cataratas del Iguazú. Pero nuestra ruta en furgoneta nos llevó al Gran Chaco. Una región aún desconocida y lejos de las rutas turísticas habituales, con paisajes increíbles, vida silvestre en todas partes y gente con gran hospitalidad.
En este artículo te contamos nuestra experiencia recorriendo algunos de sus rincones más especiales: el Parque Nacional Calilegua, las Termas del Río Jordán, el Bañado La Estrella, el Parque Nacional El Impenetrable y el Parque Nacional Río Pilcomayo.

Parque Nacional Calilegua y Termas del Río Jordán
Nuestro primer contacto con la región fue en el Parque Nacional Calilegua, en la provincia de Jujuy. La ruta atraviesa el parque y conecta las tierras bajas con la localidad de Humahuaca, un recorrido que ya de por sí es una experiencia escénica. Selvas de montaña, humedad constante y un verde que lo cubre todo hacen que uno se sienta diminuto frente a la naturaleza. Además, el parque cuenta con una zona gratuita habilitada para acampar (con baños, agua y parrillas), ideal para descansar antes de lanzarse a alguno de sus diversos senderos que se adentran en la selva.


Muy cerca se esconden las Termas del Río Jordán, un lugar casi secreto al que se llega tras un largo camino de ripio, varias curvas interminables y una buena caminata (14km ida y vuelta). Pero el esfuerzo se ve recompensado: piscinas naturales de agua tibia, rodeadas de vegetación, donde lo único que se escucha es el río y el canto de los pájaros. Un rincón perfecto para desconectar y recargar energías después de varios días de ruta. Es obligatorio acceder con guía ya que las termas se encuentran en un territorio de la comunidad indígena U’wa, y el acceso está regulado por ellos para proteger tanto el entorno natural como la cultura local. La excursión completa son unos 20.000ARS (julio 2025).



El Bañado La Estrella
En Formosa nos esperaba una de las paradas más impresionantes del viaje: el Bañado La Estrella. Este humedal, considerado una de las siete maravillas naturales de Argentina, es uno de los más grandes de Sudamérica y un lugar donde la naturaleza se siente muy presente.
Para llegar, hay dos accesos principales que parten del pueblo de Las Lomitas.
Opción 1: Ir hasta El Vertedero, a través de una ruta pavimentada de fácil acceso, y por lo tanto, más turística.
Opción 2: Ir hasta Fortín La Soledad, un camino de tierra de unos 50 km que cruza esteros y campos abiertos. Bajo nuestra opinión, aunque el camino por Fortín es un poco más complicado, es mucho más bonito, y permite hacer excursiones en canoa al amanecer o al atardecer, disfrutando de la fauna y del entorno de manera más auténtica.



Al atardecer, los palos bobos (esos árboles muertos que salen del agua) se reflejan en la superficie del humedal y crean un paisaje precioso, como un espejo que cambia de tonos según la luz del día. El lugar es también un paraíso para los amantes de la fauna: jabirús (las aves más grandes de Sudamérica), carpinchos, yacarés, garzas, caranchos, serpientes que se deslizan entre la vegetación e incluso algún oso hormiguero que se deja ver durante el camino. Cada encuentro se siente como un privilegio, porque aquí los animales viven en plena libertad, con muy poca intervención humana.

Entre abril y septiembre, cuando el nivel del agua baja, se vuelve mucho más fácil avistar la fauna local. El clima también acompaña: las temperaturas son más moderadas y hay menos humedad, lo que hace la visita más cómoda. Es el momento perfecto para recorrer los espejos de agua en canoa o lancha, hacer fotografía de naturaleza y disfrutar del avistamiento de animales.
En cambio, durante la temporada de lluvias, de diciembre a marzo, el bañado muestra su lado más espectacular: grandes extensiones de agua reflejan el cielo y la vegetación, creando un paisaje acuático impresionante. Aunque hace más calor y la humedad es alta, si buscas aventura y un entorno exuberante encontrarás un verdadero paraíso natural.
Eso sí, hay que tener en cuenta que los caminos pueden volverse intransitables en esta época, así que siempre conviene revisar y preguntar por su estado antes de salir.

👉 Un consejo: Los mosquitos son parte del paisaje, así que lleva siempre repelente. Además, en época de lluvias muchos caminos de tierra se complican, por lo que conviene consultar antes el estado de las rutas.
Parque Nacional El Impenetrable
El Parque Nacional El Impenetrable es un territorio inmenso y agreste que parece detenido en el tiempo. No es un destino turístico masivo, y justamente ahí radica su valor: recorrerlo significa adentrarse en una de las áreas de naturaleza más salvajes del país. Las rutas de tierra, la vegetación espesa y el calor sofocante hacen honor a su nombre.
En este hábitat conviven algunos de los animales más emblemáticos de Sudamérica: el tatú carreta (el armadillo más grande del mundo), el oso hormiguero gigante, carpinchos, monos carayá, anacondas amarillas, boas de las vizcacheras y yacarés overos y negros. También es un lugar privilegiado para la observación de aves, con decenas de especies que habitan entre los quebrachales, algarrobos y palmares.
Además de su biodiversidad, el parque conserva un fuerte componente cultural: estas tierras fueron habitadas por comunidades qom, wichí y mocoví, que todavía hoy mantienen un vínculo profundo con el monte chaqueño. Recorrer el Parque Nacional El Impenetrable es descubrir un rincón de Argentina donde la biodiversidad late con fuerza y la inmensidad del monte chaqueño te envuelve por completo.

Parque Nacional Río Pilcomayo
Cerramos esta parte del recorrido en el Parque Nacional Río Pilcomayo, en Formosa, donde es posible observar yacarés tomando el sol, bandadas de aves acuáticas y otras especies que se mueven con tranquilidad entre la vegetación. La laguna principal, amplia y tranquila, refleja el cielo y los árboles, creando un paisaje impresionante.
El parque cuenta con dos destacamentos principales, Estero Poí y Laguna Blanca, y además ambos tienen zonas habilitadas para acampar, con agua corriente, duchas y parrillas.

Estero Patiño y Esteros del Iberá
Aunque técnicamente ya pertenecen a Corrientes, los esteros del norte comparten ecosistemas con el Chaco chaqueño y ofrecen experiencias muy similares a las del Bañado La Estrella. Es un lugar perfecto para observar carpinchos, yacarés, ciervos y una increíble variedad de aves en libertad. Recorrer sus canales en lancha o canoa es una manera única de sentirte dentro de un paisaje casi intacto, donde el agua y la vegetación crean un escenario sorprendente.

Formosa es solo el comienzo. Si te apasiona la naturaleza, hemos creado esta app para que puedas descubrir todos los parques nacionales y reservas naturales de Argentina.




