Guía por la Costa Verde de Brasil en camper

La Costa Verde es, de lejos, uno de los tramos más impresionantes que hemos hecho con la furgoneta en este país. Esta región, que se extiende entre São Paulo y Río de Janeiro, es donde la Sierra del Mar se funde con el océano, creando un paisaje precioso de un verde intenso.


Trilha das 7 praias

Nuestra ruta por la Costa Verde empezó en Maranduba, el punto estratégico desde donde sale la Ruta de las 7 Praias. Es una caminata increíble donde la selva te va «escupiendo» de vez en cuando a calas de agua cristalina como Lagoinha o Praia do Oeste, donde estás prácticamente solo.

Ubatuba

Nuestra siguiente parada fue Ubatuba, pero en lugar de quedarnos en el centro, decidimos buscar algo más salvaje. Así llegamos a Praia do Ubatumirim, y lo que iban a ser un par de días se convirtió en una semana entera.

Esta playa es el sueño de cualquier overlander: la arena es tan dura que te permite entrar con la furgoneta casi hasta la orilla sin miedo a quedarse atascado. La playa es tan grande que pudimos montar el campamento tranquilos y una de las noches aprovechamos para hacer un asado en medio de la arena, bajo las estrellas.

Trindade y la Praia do Sono

Siguiendo hacia el norte, cruzamos al estado de Río y paramos en Trindade. Es un pueblo pequeño, con un rollo muy relajado y mochilero. Desde allí hicimos la Trilha de la Praia do Sono. Es una caminata de una hora por el monte que te deja en una playa donde solo viven unos pocos pescadores. No llega la carretera, así que el sitio está muy bien conservado y es perfecto para pasar el día desconectado de todo.

Paraty

Paraty es, posiblemente, el pueblo colonial más bonito de Brasil. Sus calles de piedra y sus fachadas blancas con puertas de colores son una joya.

Una cosa curiosa es que el centro está construido prácticamente al nivel del mar. Cuando sube la marea, el agua entra directamente en las calles y las limpia de forma natural. Es un sistema que diseñaron hace siglos y es increíble ver cómo los callejones se inundan mientras la gente sigue a lo suyo como si nada.

Consejo de logística camper en Paraty

Si viajáis en un vehículo grande, sabréis que entrar en centros históricos es una pesadilla y los parkings suelen ser bastante caros. Sin embargo, en Paraty encontramos la solución perfecta: hay un estacionamiento muy grande frente al canal (justo antes de cruzar al casco antiguo) donde permiten estacionar y dormir a vehículos overland y motorhomes. El precio es razonable, estás a un paso de todo y el ambiente entre viajeros es genial.

Cachaça y agua dulce

En Paraty aprendimos rápido que no todo pasa en la playa. Si entras unos kilómetros hacia el interior, te metes de lleno en la selva y el paisaje cambia por completo. Una de las paradas que más nos gustó fue la Destilería Paratiana. Es interesante ver el proceso de producción porque descubres de dónde sale realmente la base de la famosa caipirinha, que es el motor de la zona. Además al final del recorrido hay una cata donde puedes probar de todo: desde la cachaça blanca más pura hasta las que llevan años envejeciendo en barricas de madera. Tienen una variedad increíble, pero la que no te puedes saltar es la famosa ‘Gabriela’ (con clavo y canela), que es el sabor más típico de allí.

Para bajar un poco la cachaça y quitarnos el calor pegajoso de la selva, decidimos ir a descubrir dos de las cascadas que hay cerca:

  • Cachoeira do Tobogã: Es básicamente una piedra gigante, lisa y con una capa de limo que la convierte en un tobogán natural. 

  • Poço dos Ingleses: Está muy cerca del Tobogã pero el rollo es más tranquilo. Es una poza profunda de agua cristalina rodeada de árboles altísimos. Hay una cuerda atada a una rama para saltar al agua, y después de estar varios días sudando en la costa, ese baño de agua dulce te resetea el cuerpo por completo.

Angra dos Reis e Ilha Grande

Aunque todo el mundo conoce esta zona por Angra dos Reis, nosotros ni siquiera paramos en la ciudad. Dicen que hay una isla para cada día del año y, aunque las vistas desde la carretera son impresionantes, la logística para nosotros fue un desastre.

No encontramos ni un solo sitio donde se pudiera dormir bien. De hecho, intentamos parar en un muelle cerca de la playa y nos echaron de muy malas maneras, así que decidimos no perder más el tiempo y tirar directamente hacia Conceição de Jacareí, donde pasamos la noche.

Como en Ilha Grande no se permiten vehículos de motor, dejamos la furgoneta aparcada en un parking del pueblo. Ilha Grande es un mundo aparte. Entre sus senderos por la selva y playas como Lopes Mendes, la isla se merece que le dediquemos un espacio solo para ella.

Aquí os dejamos el link al post detallado de nuestra aventura por Ilha Grande.


No podemos escribir este post sin advertiros de los verdaderos dueños de la Costa Verde: los borrachudos. Son unos mosquitos diminutos cuya picadura pica mucho más que la de un mosquito normal y suele inflamarse.

👉 Un consejo: No escatiméis en repelente, pero el de farmacia normal no siempre funciona. Comprad el local o usad aceites naturales de citronela muy fuertes. Y sobre todo, evitad estar con las piernas al aire al amanecer y al atardecer cerca de zonas con agua dulce o mucha vegetación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *