Sabores de Argentina: qué comer y qué no perderte de su gastronomía

Viajar por Argentina también es saborearla. No solo por sus platos icónicos, sino por la forma en la que la comida se vive: en familia, entre amigos, con sobremesas eternas y fuegos encendidos.

Desde el norte andino hasta la Patagonia, la gastronomía argentina mezcla tradición, inmigración y mucha identidad.

En este artículo te contamos qué platos, bebidas y costumbres tienes que probar sí o sí si estás viajando por Argentina. ¡A disfrutar!


🔥 1. Asado: el corazón de la cocina argentina

Más que una comida, el asado es un ritual. Carne cocida lentamente a las brasas, con cortes como vacío, tira de asado, chorizo, morcilla o molleja.

Cada provincia tiene su estilo, pero el fuego y la reunión son universales. Si te invitan a un asado, ves con tiempo: es una ceremonia.

🥟 2. Empanadas: pequeñas, calientes y sabrosas

Crujientes por fuera, jugosas por dentro. Las empanadas se comen en todo el país, y cada región tiene su versión.

Las salteñas (de carne cortada a cuchillo), las tucumanas o las santiagueñas son algunas de las más famosas. Se pueden hornear o freír, y son una merienda o comida completa.

🥩 3. Milanesa: herencia italiana, alma argentina

Filete empanado y frito, servido con papas o en sándwich. Las hay de carne vacuna, pollo o incluso berenjena.

La versión “a la napolitana” viene con salsa de tomate, jamón y queso derretido por encima. Es tan popular que tiene su propio día nacional.

🍲 4. Locro: tradición de olla

Guiso espeso y potente, típico de las fechas patrias (25 de mayo y 9 de julio). Lleva maíz, porotos, zapallo, carne, chorizo colorado y panceta.

Es comida de invierno, de reunión, de raíz andina y criolla. Cada cucharada cuenta una historia.

🌭 5. Choripán: el clásico de la calle y la cancha

Pan crujiente, chorizo a la parrilla y mucho chimichurri. Sencillo pero perfecto.

Lo vas a encontrar en puestos callejeros, a la salida del estadio o en el parque un domingo. Si estás de viaje y tienes poco tiempo (o mucha hambre), el choripán siempre salva.

🧀 6. Provoleta: queso fundido al fuego

Queso provolone grueso, cocinado a la parrilla hasta que se derrite por dentro y se dora por fuera.

Se sirve como entrada en los asados, espolvoreado con orégano y a veces con un toque de ají molido. Es pura gloria quesera.

🍮 7. Dulce de leche: la infancia en una cuchara

Espeso, cremoso y dulce. Está en postres, helados, tortas, alfajores o directamente en cucharadas.

No hay casa argentina sin un frasco en la alacena. No probarlo sería un pecado viajero.

🍪 8. Alfajores: dulce nacional

Dos galletas suaves rellenas de dulce de leche, bañadas en chocolate o glaseadas.

Hay miles de marcas y estilos: industriales, artesanales, regionales. Son el souvenir perfecto y una adicción para más de uno.

☕ 9. Mate: compartir en ronda

Yerba, agua caliente (nunca hirviendo) y un mate que circula de mano en mano. El mate no es solo una bebida, es una forma de socializar.

Es común ver gente con termo bajo el brazo por la calle, y si te ofrecen uno, aceptalo: es un gesto de confianza.

🍷 10. Malbec y Fernet: brindis con acento argentino

El Malbec, especialmente el mendocino, es el vino más representativo del país. Ideal para acompañar carnes.

Y el Fernet con Coca, una combinación que sorprende a extranjeros, pero que en Córdoba y otras regiones es una religión. Amargo, intenso y muy argentino.


📌 Tips para comer bien en Argentina sin gastar de más

  • Busca bodegones o parrillas de barrio: buena comida, ambiente auténtico y precios justos.

  • Prueba los “menús del día”: platos caseros y abundantes, ideales para viajeros.

  • No subestimes las panaderías: medialunas, tortitas negras y facturas para acompañar un mate o café.

  • En ferias y mercados populares (como el de San Telmo o los del norte del país) vas a encontrar comidas regionales a buen precio.

La gastronomía argentina es intensa, sabrosa y profundamente social. No es solo lo que se come, sino cómo se come.

Entre asados, mates y dulces con dulce de leche, viajar por Argentina es también sentarse a la mesa… y quedarse un rato largo.

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