Guía completa de la gastronomía argentina: 10 platos que tienes que probar (y dónde encontrarlos)

Viajar por Argentina también es saborearla. Y os lo decimos nosotros, que llevamos más de un año recorriendo sus carreteras infinitas con nuestra furgoneta. Cuando cruzamos la frontera, pensábamos que íbamos a comer carne y poco más. Qué equivocados estábamos.

La comida en Argentina no es solo un plato en la mesa; es el epicentro de la vida social. Es la excusa para juntarse, para charlar durante horas, para encender un fuego y dejar que el tiempo pase lento. Es una herencia que mezcla la cocina criolla de los gauchos, la influencia masiva de los inmigrantes italianos y españoles, y los sabores andinos del norte.

En este artículo no solo te vamos a contar qué platos tienes que probar sí o sí, sino que te vamos a dar los trucos que hemos aprendido en el camino: dónde encontrar la mejor versión de cada comida, cuánto cuesta de verdad, qué errores de novato cometimos nosotros y cómo es vivir esta cultura gastronómica desde dentro de una furgo.

¡Prepárate para salivar y a disfrutar!

Los 10 imprescindibles de la cocina argentina (probados y aprobados por nosotros)

Aquí va nuestra selección personal. No están todos los que son, pero sí son todos los que están. Platos, rituales y bocados que probamos una y otra vez y que definen la esencia de la gastronomía argentina.

1. El asado: mucho más que carne a la parrilla

  • ¿Qué es exactamente? Si tuviéramos que elegir una sola experiencia gastronómica en Argentina, sería esta. Pero ojo, el asado no es una barbacoa: es un ritual social, una ceremonia que puede durar horas y donde la comida es casi una excusa para reunirse. Consiste en cocinar diferentes cortes de carne (vacuna principalmente, pero también cerdo o cordero) a fuego lento sobre las brasas de leña o carbón. El encargado del fuego y la carne es el «asador», una figura respetadísima. La comida se sirve por tandas: primero las achuras (chorizo, morcilla, mollejas, chinchulines), luego la provoleta, y finalmente los cortes principales como la tira de asado, el vacío, el matambre o la entraña. Todo acompañado de ensaladas simples (lechuga, tomate y cebolla) y chimichurri o salsa criolla.
  • ¿Dónde probarlo y cuánto cuesta? Lo mejor es que te inviten a una casa. Si no tienes esa suerte, busca parrillas de barrio, no las turísticas del centro: serán más auténticas y económicas. En Buenos Aires, el barrio de Mataderos o algunas parrillas en Palermo fuera del circuito principal son buenas opciones. En una parrilla, un asado completo para dos personas (con achuras y guarnición) puede costar entre 25.000 y 45.000 ARS (aprox. 25-45 USD a cambio blue, ¡revisar siempre!). Hacerlo tú mismo es mucho más barato: con 15.000 ARS compras carne de sobra para 3-4 personas.
  • Nuestra experiencia: La primera vez que nos invitaron a un asado en Córdoba, cometimos el error de llegar a la hora de comer. ¡Grave error! El ritual había empezado hacía horas. La «previa» con el fuego, el fernet y las charlas es tan importante como la comida. Aprendimos que al asador no se le apura y que la sobremesa es obligatoria. Y un consejo: si te invitan, nunca llegues con las manos vacías. Lleva una botella de vino, algo para el postre o para picar. Y al final, un «¡un aplauso para el asador!» es casi una obligación.

2. Las empanadas: la batalla de las provincias

  • ¿Qué es exactamente? El picoteo nacional. Pequeñas, calientes, jugosas y perfectas para comer con la mano. Pero cuidado, no todas las empanadas son iguales: cada provincia tiene su receta y la defiende a muerte. La gran división está entre las que se hornean y las que se fríen, y luego el relleno es un mundo: salteñas (jugosísimas, con carne cortada a cuchillo, patata, huevo duro y verdeo), tucumanas (también muy jugosas, con carne de matambre y sin patata; se comen con limón), santiagueñas (similares pero más picantes), cordobesas (¡agridulces, con pasas y azúcar espolvoreada por encima!) y patagónicas (a menudo rellenas de cordero o incluso marisco en la costa).
  • ¿Dónde probarlo y cuánto cuesta? En cualquier «empanadería» o mercado del país, aunque las del norte (Salta, Tucumán) son míticas. Nuestro lugar favorito era el Mercado San Miguel en Salta, donde las preparan a la vista de todos. El precio por unidad varía según la región pero suele rondar los 500 – 1.000 ARS, y una docena es una comida completa y barata para dos.
  • Nuestra experiencia: En Salta nos volvimos adictos. Pedíamos una docena de diferentes tipos y nos sentábamos en la plaza a disfrutarlas. Aprendimos que el secreto está en la jugosidad del relleno y en una masa fina pero resistente. Ojo al «repulgue» (el borde trenzado): a menudo cada forma indica un sabor diferente, así que pregunta antes para no llevarte una sorpresa (como morder una de pasas cuando esperabas carne picante).

3. La milanesa: un clásico que nunca falla

  • ¿Qué es exactamente? La comida casera por excelencia, el plato que te transporta a la infancia. Es la herencia directa de la inmigración italiana, pero Argentina la ha adoptado y elevado a icono nacional. Es un filete fino de carne de ternera (nalga, cuadrada o bola de lomo son los cortes más comunes), pasado por huevo batido y luego por pan rallado. Se puede freír u hornear. Aunque la versión más popular es la de ternera, también las hay de pollo, cerdo, berenjena o soja. La versión más gloriosa es la «milanesa a la napolitana» (que, curiosamente, se inventó en un restaurante porteño llamado «Nápoli»): lleva salsa de tomate, jamón cocido y queso mozzarella gratinado por encima.
  • ¿Dónde probarlo y cuánto cuesta? Buscad un bodegón: restaurantes de barrio, antiguos, sin lujos pero con porciones gigantescas. En Buenos Aires un lugar mítico es El Club de la Milanesa, aunque los bodegones de Boedo o Almagro esconden joyas. Una milanesa simple con guarnición (puré o patatas fritas) cuesta unos 8.000 – 12.000 ARS, y una «napo» gigante para compartir puede llegar a los 15.000 ARS.
  • Nuestra experiencia: Hemos comido milanesas en todo el país: en restaurantes, en casas de amigos y hechas por nosotros en la furgo. Un plato que nos salvó en más de una ocasión por su sencillez. Si queréis probar una que se os quede en la memoria, los bodegones son la apuesta segura.

4. Locro y guisos del norte: el calor de la tradición

  • ¿Qué es exactamente? Plato emblemático del norte de Argentina, especialmente popular en invierno y durante las fiestas patrias (25 de mayo y 9 de julio). Es un guiso espeso a base de maíz blanco, porotos (alubias), zapallo (calabaza) y una variedad de carnes: panceta, chorizo colorado y cortes de cerdo y ternera. La cocción es muy lenta, durante horas, hasta que el zapallo se deshace y le da esa textura cremosa. Se sirve bien caliente con una salsita picante por encima llamada «quiquirimichi» (aceite, ají molido y verdeo). En la misma línea, no te pierdas la carbonada, las humitas en chala y los tamales del NOA (noroeste argentino).
  • ¿Dónde probarlo y cuánto cuesta? En las peñas folclóricas y los mercados populares del norte, como el de Tafí del Valle en Tucumán, o en pequeños comedores de Tilcara, Jujuy. Un plato de locro es muy abundante y económico: entre 6.000 y 10.000 ARS.
  • Nuestra experiencia: Probamos nuestro primer locro en un pequeño comedor popular en Tilcara, Jujuy. Hacía un frío que pelaba y ese plato fue como un abrazo. Era tan espeso que la cuchara se quedaba de pie. Nos explicaron que es un plato de celebración, de comunidad. Comida que cuenta la historia precolombina del país.

5. Choripán y comida callejera: sándwiches para el alma

  • ¿Qué es exactamente? El rey indiscutible de la comida callejera argentina es el choripán: un buen chorizo criollo (mezcla de cerdo y vaca) hecho a la parrilla, abierto en mariposa y metido en un pan francés crujiente. El secreto, además de la calidad del chorizo, está en los aderezos. El chimichurri (salsa de perejil, ajo, orégano, ají molido, vinagre y aceite) es obligatorio, y también se le puede añadir salsa criolla. Pero no todo es choripán: el sándwich de bondiola (cerdo tierno y jugoso a la parrilla), el sándwich de vacío (clásico de los carritos) y el bestial sándwich de milanesa (una milanesa entera entre dos panes; el de Tucumán es famoso en todo el país) merecen mucho la pena.
  • ¿Dónde probarlo y cuánto cuesta? En los puestos callejeros («carritos») de parques, costaneras, ferias y a la salida de los estadios de fútbol. Nuestro lugar favorito fue la Costanera Sur de Buenos Aires, con decenas de carritos alineados frente al Río de la Plata. Un choripán o bondiola cuesta entre 4.000 y 6.000 ARS.
  • Nuestra experiencia: Es el plan perfecto para un domingo soleado y barato: un buen «chori» con chimichurri, una Quilmes en la mano y las vistas del Río de la Plata. Sencillo, directo y absolutamente delicioso.

6. Provoleta y achuras: los preliminares del asado

  • ¿Qué es exactamente? Aunque forman parte del asado, merecen su propio puesto porque a veces se comen como plato principal o picada. La provoleta es una rodaja gruesa de queso provolone semi-duro que se cocina directamente en una pequeña sartén de hierro sobre las brasas: queso dorado y crujiente por fuera, derretido y elástico por dentro, con orégano y un chorrito de aceite de oliva. Las achuras son las vísceras o menudencias que se asan primero: molleja (glándula del timo, crujiente fuera y tierna dentro; para muchos, el mejor bocado del asado), chinchulines (intestino delgado, requieren cocción lenta para que queden bien crujientes) y riñones (macerados en vinagre o limón antes de asarlos).
  • ¿Dónde probarlo y cuánto cuesta? En cualquier parrilla decente del país, como entrada del asado o picada para compartir. Una provoleta ronda los 5.000 – 8.000 ARS y una tabla de achuras puede ir de 8.000 a 15.000 ARS.
  • Nuestra experiencia: En medio de un auténtico asado en la Patagonia, empezamos probando la provoleta y nos encanto por completo. Después llegó el turno de los chinchulines. Aunque el concepto nos daba un poco de reparo, el asador nos los preparó súper bien, crujientes y aderezados con limón. Nos los comimos a gusto, pero tenemos que admitir que no se convirtieron en nuestro plato favorito.

7. Dulce de leche y mundo dulce: la obsesión nacional

  • ¿Qué es exactamente? Si hay un sabor que define Argentina, es el dulce de leche. No es un postre, es un ingrediente, un sentimiento, una obsesión nacional. Es una crema espesa y marrón obtenida de la cocción lenta de leche y azúcar. El clásico es más líquido, ideal para untar; el repostero es más espeso y se usa para rellenar tartas y alfajores. Lo encontrarás en mil formas: helado de dulce de leche (probad el «granizado»), panqueques con dulce de leche, facturas (medialunas, cañoncitos o vigilantes rellenos o cubiertos) o el sencillo postre vigilante (queso fresco con dulce de membrillo o de batata).
  • ¿Dónde probarlo y cuánto cuesta? En cualquier supermercado, panadería o heladería. Marcas como Chimbote o La Serenísima son apuestas seguras. Un tarro grande va desde 2.000 ARS y un cucurucho de helado de dulce de leche cuesta entre 3.000 y 5.000 ARS.
  • Nuestra experiencia: Tenemos que admitir que nos encantó. Se convirtió en un básico indispensable en nuestra ruta; era nuestro comodín favorito tanto para empezar el día en el desayuno como para darnos un capricho a la hora de merendar.

8. Los alfajores: el souvenir perfecto (y adictivo)

  • ¿Qué es exactamente? El compañero inseparable del café o el mate: dos galletas unidas por un relleno (casi siempre dulce de leche) y a menudo bañadas en chocolate o merengue. Cada región tiene el suyo: marplatenses (los más famosos, con galletas de chocolate, mucho dulce de leche y baño de chocolate negro; marcas como Havanna o Cachafaz), cordobeses (rellenos de dulce de fruta —normalmente membrillo— y cubiertos de un glaseado blanco), santafesinos (varias capas de hojaldre, dulce de leche y un glaseado de azúcar duro) y de maicena (los más caseros: dos galletas blanditas hechas con fécula de maíz, rellenas de dulce de leche y rebozadas en coco rallado, ¡nuestros favoritos!).
  • ¿Dónde probarlo y cuánto cuesta? En cualquier kiosco, panadería o supermercado. Un alfajor industrial cuesta 800 – 1.500 ARS, y los artesanales 2.000 – 4.000 ARS.
  • Nuestra experiencia: Cada vez que parábamos en una gasolinera para repostar, aprovechábamos para hacer nuestro propio abastecimiento de alfajores. Pillábamos todos los que veíamos, de distintas marcas, con la excusa de «probarlos bien». Dicen que son el regalo perfecto para llevar a la familia, pero el verdadero reto es que sobrevivan a la ruta sin que os los comáis antes.

9. El mate: el ritual que une a todo un país

  • ¿Qué es exactamente? El mate no es una bebida: es un acto social, el hilo invisible que conecta a amigos, familiares y hasta desconocidos. Es una infusión de hojas de yerba mate, servida en un recipiente llamado «mate» y bebida a través de una bombilla metálica. Se comparte en ronda: una persona, el «cebador», lo prepara y lo va pasando a cada miembro del grupo, siempre en el mismo orden. Y tiene reglas no escritas: nunca remuevas la bombilla, no tardes una eternidad en beber y, sobre todo, solo di «gracias» cuando no quieras más (al devolver el mate, «gracias» significa que te retiras de la ronda).
  • ¿Dónde probarlo y cuánto cuesta? En cualquier parque, plaza, playa o esquina del país: tarde o temprano, alguien te ofrecerá. Un kit completo (mate, bombilla, termo) cuesta entre 8.000 y 20.000 ARS, y un paquete de yerba ronda los 2.000 – 3.500 ARS. Para profundizar en cómo prepararlo, la página del Instituto Nacional de la Yerba Mate es un gran recurso.
  • Nuestra experiencia: Tenemos que confesar que le costó conquistarnos. Las primeras veces que lo probamos fue casi por obligación moral de intentarlo, y el sabor amargo se nos hacía cuesta arriba. Pero fuimos probando con distintos tipos de hierba, algunas más dulces y otras menos, para ver si le pillábamos el punto. ¡Y vaya si se lo pillamos! A día de hoy, es nuestro ritual indiscutible de muchas mañanas, especialmente esos días que amanecen fresquitos. Por cierto, si alguien te ofrece un mate, acepta siempre: es pura hospitalidad.

10. Vinos y bebidas: del Malbec al controvertido Fernet

  • ¿Qué es exactamente? Argentina tiene dos embajadores muy claros, aunque opuestos. El Malbec es la cepa estrella, especialmente la que se produce en Mendoza, a los pies de los Andes: un tinto robusto, frutado, perfecto para acompañar un asado. En Cafayate (Salta) se produce, además, el blanco Torrontés. Y luego está el Fernet, un licor de hierbas italiano, amargo y oscuro, que en Argentina (especialmente en Córdoba) se ha convertido en una religión al mezclarse con Coca-Cola en proporción ~70/30 (Coca/Fernet).
  • ¿Dónde probarlo y cuánto cuesta? Recorrer las bodegas de Mendoza o de Cafayate es una experiencia increíble; la web de Wines of Argentina es perfecta para planificar una ruta vinícola. Una botella de buen Malbec cuesta desde 5.000 ARS en supermercado y desde 15.000 ARS en restaurante. Un Fernet con Coca en un bar ronda los 3.000 – 5.000 ARS.
  • Nuestra experiencia: Aunque el primer trago de Fernet cuesta un poco, el segundo ya entra solo y la verdad es que cuando te acostumbras está muy bueno. Cada vez que coincidíamos con algún otro viajero por Argentina, acabábamos siempre con un vasito en la mano.

Consejos prácticos para comer como un local (y no arruinarte)

Viajar comiendo es un placer, pero el presupuesto puede resentirse. Aquí os dejamos nuestros trucos para disfrutar de la comida argentina sin gastar de más:

  1. Busca bodegones y parrillas de barrio: huye de las zonas turísticas. Pregunta a la gente local dónde van a comer ellos. La comida será mejor, las raciones más grandes y el precio más justo.
  2. El «menú del día» es tu mejor amigo: muchos restaurantes ofrecen a mediodía un menú ejecutivo que incluye plato principal, bebida y postre o café por un precio fijo y muy económico.
  3. Las panaderías son un tesoro: para desayunar o merendar, las facturas son la opción más barata y rica. Con un par de medialunas y un mate, tienes una comida resuelta.
  4. Compra en los mercados: si, como nosotros, viajas en furgo o tienes cocina, los mercados municipales (como el de San Telmo en Buenos Aires o los del norte) son el mejor lugar para comprar productos frescos y regionales a buen precio. También suelen tener comedores populares con comida casera excelente.
  5. Entiende la propina: no es obligatoria como en otros países, pero es costumbre dejar alrededor del 10% del total si el servicio ha sido bueno. Nunca se incluye en la cuenta.

Y tú, ¿has probado alguno de estos platos? ¿Cuál es tu favorito o cuál te mueres por probar? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

La gastronomía argentina es inseparable de sus paisajes y su gente. No te pierdas nuestra guía de la Ruta 40 en camper, los Valles Calchaquíes ni las curiosidades y datos de Argentina.

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