11 curiosidades sobre Perú que te volarán la cabeza (y no solo por la altura)

Antes de cruzar la frontera hacia Perú con nuestra furgoneta, teníamos la cabeza llena de tópicos: llamas, Machu Picchu, ponchos de colores y ceviche. Y sí, Perú es todo eso, pero es que eso no es ni la punta del iceberg. Después de recorrerlo de sur a norte, desde el desierto de la costa hasta las cumbres andinas, podemos decir que es uno de los países que más nos ha sorprendido de Sudamérica.

Perú es un país de contrastes brutales, de historia que se respira en cada piedra y de una cultura que se niega a desaparecer. Es un lugar donde lo antiguo y lo moderno chocan, donde puedes desayunar en un mercado local por un euro y cenar en uno de los mejores restaurantes del mundo.

En este artículo no solo te vamos a contar datos curiosos, sino que te vamos a llevar con nosotros en la furgo para que descubras esas pequeñas cosas que nos dejaron con la boca abierta, las que no suelen salir en las guías y las que hacen que un viaje se convierta en una auténtica aventura. ¡Abróchate el cinturón, que vienen curvas (y mucha altura)!

Si quieres empezar a planificar tu viaje, hemos reunido en este apartado todos nuestros artículos sobre Perú.

1. Machu Picchu no es su única maravilla (ni la más antigua)

Claro que Machu Picchu es impresionante. Llegar allí y ver la ciudadela inca emergiendo de la niebla es una de esas experiencias que se te quedan grabadas para siempre. Pero cometeríamos un grave error si pensáramos que la historia ancestral de Perú empieza y acaba aquí. El país está plagado de yacimientos arqueológicos que te dejan sin palabras.

Choquequirao: la hermana sagrada (y nuestra espinita clavada)

A menudo se la describe como la «hermana sagrada» de Machu Picchu por su similitud arquitectónica y su espectacular ubicación en lo alto de una montaña. La gran diferencia es que para llegar a Choquequirao hay que hacer un trekking exigente de varios días, lo que significa que la visitarás prácticamente en solitario. Nosotros, por cuestiones de tiempo y planificación, no pudimos hacer la ruta, y es una de esas espinitas que se nos quedó clavada. Hablamos con viajeros que sí lo hicieron y todos coincidían: la sensación de tener esas ruinas para ti solo es algo mágico.

Caral: la civilización más antigua de América

Aquí es donde la cosa se pone seria. Mucho antes que los incas, e incluso contemporánea a las pirámides de Egipto, existió la civilización Caral. Con más de 5.000 años de antigüedad, su ciudad sagrada, ubicada en el valle de Supe (a unas 3 horas al norte de Lima), es considerada la más antigua de América. Pasear por sus pirámides y plazas ceremoniales, sabiendo que estás pisando un lugar que fue un centro de poder hace milenios, es una auténtica locura. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2009.

Kuélap: la fortaleza de las nubes

En el norte de Perú, lejos de las rutas más turísticas, se encuentra Kuélap. Perteneciente a la cultura Chachapoyas (los «guerreros de las nubes»), esta ciudad amurallada se alza a 3.000 metros de altitud. Sus murallas de hasta 20 metros de altura y sus más de 400 casas circulares te transportan a otro mundo.

2. Es uno de los países más megadiversos del planeta

Cuando viajas por Perú en furgoneta, te das cuenta de su increíble diversidad de una forma muy tangible. Un día estás durmiendo junto a las dunas del desierto de Ica, al siguiente estás subiendo puertos de montaña a 4.800 metros en los Andes, y pocos días después podrías estar adentrándote en la selva amazónica.

Perú es uno de los 17 «países megadiversos» del mundo, un grupo que alberga más del 70% de la biodiversidad del planeta. Tiene 84 de las 117 zonas de vida reconocidas a nivel mundial. ¿Qué significa esto? Que en un solo país encuentras:

  • Costa: un desierto árido que se extiende a lo largo de 2.500 km, con oasis, acantilados impresionantes y una rica vida marina gracias a la corriente de Humboldt.
  • Sierra: la majestuosa Cordillera de los Andes, con picos que superan los 6.000 metros, valles profundos, lagunas glaciares de color turquesa y el altiplano. Aquí fue donde más sufrimos el mal de altura, ¡un mal trago que os contamos cómo superar!
  • Selva: más del 60% del territorio peruano es Amazonía. Es un pulmón verde inmenso, hogar de miles de especies de flora y fauna, y de comunidades indígenas que viven en armonía con la naturaleza.

Esta variedad de ecosistemas es la razón por la que Perú tiene, por ejemplo, el mayor número de especies de mariposas del mundo (más de 4.000) o más de 1.800 especies de aves. Puedes informarte más en la web del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP).

3. La papa: un tesoro andino para el mundo

Nosotros, como buenos españoles, creíamos que sabíamos de patatas. Hasta que llegamos a Perú. Entrar en un mercado en Cusco o en cualquier pueblo andino es alucinar. Olvídate de la típica patata blanca o roja. Allí te encuentras con un universo de formas, colores y tamaños: moradas, azules, amarillas, con formas alargadas, redondas, rugosas…

Y es que la papa es originaria de los Andes peruanos, domesticada hace unos 8.000 años cerca del Lago Titicaca. Hoy en día, existen más de 3.000 variedades de papas nativas en el país. ¡Tres mil! Cada una tiene un uso específico: para freír, para cocer, para hacer puré, para deshidratar (chuño)…

Nuestra anécdota: un día compramos unas papas moradas preciosas pensando en hacer una tortilla. Al cocerlas, el agua se tiñó de un lila intenso y las patatas se deshicieron por completo. Aprendimos por las malas que cada papa tiene su función. Le preguntamos a la señora del puesto y, entre risas, nos explicó que esa era para espesar sopas. ¡Lección aprendida!

Este tubérculo no solo es la base de la alimentación de millones de peruanos, sino que fue su gran regalo al mundo, salvando a Europa de hambrunas en el pasado.

4. El lago navegable más alto del mundo y sus islas flotantes

El Lago Titicaca es uno de esos lugares que te imponen. Situado a 3.812 metros sobre el nivel del mar, es una inmensa masa de agua azul intenso que parece un mar en medio de las montañas. Compartido con Bolivia, es el hogar de varias comunidades que mantienen vivas sus tradiciones ancestrales.

Lo más famoso son las islas flotantes de los Uros, construidas íntegramente con totora, una especie de junco que crece en el lago. Es fascinante ver cómo han creado su propio hábitat artificial, donde todo (casas, barcos, el propio suelo) está hecho de esta planta.

Nuestra experiencia honesta: si bien es una visita imprescindible, hay que decir que la parte de los Uros se ha vuelto muy turística. Te reciben, te explican su modo de vida, te intentan vender artesanías y te llevan a dar una vuelta en su barco de totora. Es interesante, pero a nosotros nos gustó mucho más la experiencia en la isla de Amantaní, una isla «de verdad» donde pasamos una noche alojados con una familia local. Compartir su día a día, sin electricidad ni lujos, y ver el atardecer desde lo alto de la isla fue mucho más auténtico y enriquecedor.

5. Lima: una capital gigante en medio del desierto

Esto es algo que nos chocó muchísimo. Lima, una metrópolis de casi 10 millones de habitantes, es la segunda ciudad más grande del mundo construida en un desierto, solo por detrás de El Cairo (Egipto). Recibe poquísimas precipitaciones al año, lo que explica ese cielo casi permanentemente gris, conocido como la «panza de burro».

Aparcar la furgo y adentrarse en el caos de Lima fue todo un reto. Pero una vez que te acostumbras a su ritmo frenético, descubres una ciudad fascinante. Desde los balcones coloniales del centro histórico hasta los acantilados de Miraflores con vistas al Pacífico, pasando por el ambiente bohemio de Barranco.

Y, por supuesto, su gastronomía. A pesar de su ubicación desértica, Lima se ha convertido en una de las capitales culinarias del mundo. Aquí no solo encontrarás restaurantes de alta cocina con estrellas Michelin, sino también «huariques» (restaurantes pequeños y sencillos) donde comer un ceviche fresco o unos anticuchos (brochetas de corazón de res) espectaculares por muy poco dinero.

6. Una gastronomía que enamora y sorprende

Hablar de Perú es hablar de comida. Para los peruanos, su cocina es un motivo de orgullo nacional, y con toda la razón. Ha sido elegida como el «Mejor Destino Culinario del Mundo» en los World Travel Awards durante varios años consecutivos.

La clave de su éxito es la fusión. La cocina peruana es un mestizaje de influencias indígenas, españolas, africanas, chinas (chifa) y japonesas (nikkei), todo ello combinado con la increíble despensa de productos que le da su biodiversidad.

  • Ceviche: el plato estrella. Pescado crudo marinado en zumo de lima, ají y cilantro. El nuestro, el primero de verdad, lo probamos en un puestecito del mercado de Surquillo en Lima y fue una revelación.
  • Lomo Saltado: un plato que refleja la fusión con la cocina china (chifa). Tiras de ternera salteadas en un wok con cebolla, tomate, ají y salsa de soja, acompañado de patatas fritas y arroz. ¡Nuestro plato salvavidas después de un largo día de conducción!
  • Ají de Gallina: un guiso cremoso de pechuga de pollo desmenuzada en una salsa de ají amarillo, leche y pan. Suave pero con mucho sabor.
  • Causa Limeña: una especie de pastel frío de puré de papa amarilla sazonado con ají y lima, que se rellena normalmente con pollo, atún o marisco.

Y podríamos seguir y seguir… ¡Cada región tiene sus propias especialidades!

7. Cusco: el verdadero ombligo del mundo inca

Para el Imperio Inca, Cusco no era una simple ciudad, era el centro del universo, el «Qosqo» (ombligo, en quechua). Desde esta capital partía el Qhapaq Ñan, una impresionante red de caminos de más de 30.000 km que conectaba todo el vasto imperio, desde Colombia hasta Argentina.

Hoy en día, pasear por Cusco es como viajar en el tiempo. Sobre los cimientos de piedra perfectamente pulida de los templos incas, los conquistadores españoles construyeron sus iglesias y casonas coloniales. Esta mezcla es visible en todas partes, como en el famoso Templo del Sol o Coricancha, sobre el que se levantó el Convento de Santo Domingo.

Llegamos a Cusco con la furgoneta después de cruzar los Andes y tuvimos que tomárnoslo con calma. La ciudad está a 3.400 metros de altitud y el «soroche» o mal de altura es real. El mejor remedio que encontramos: mate de coca, descansar mucho el primer día y caminar despacio, como nos aconsejaron los locales.

8. El cañón más profundo del mundo (y no es el del Colorado)

Casi todo el mundo ha oído hablar del Gran Cañón del Colorado en Estados Unidos. Pero, ¿sabías que el Cañón del Colca, en la región de Arequipa, es casi el doble de profundo? En su punto más hondo, alcanza los 4.160 metros de profundidad.

El viaje hasta allí es una aventura en sí misma, ascendiendo por carreteras que serpentean por el altiplano, rodeados de vicuñas y paisajes lunares, llegando a pasar por un abra a 4.910 metros. Pero la recompensa merece la pena. Asomarse al Mirador de la Cruz del Cóndor al amanecer y ver a estas aves majestuosas, con sus más de 3 metros de envergadura, planear sobre el cañón aprovechando las corrientes térmicas, es un espectáculo que te deja sin aliento. Y no solo por la altura.

9. El curioso caso del cuy: ¿mascota o manjar?

Esta es una de las curiosidades que más choca a los viajeros occidentales. El cuy, conocido en España como cobaya, no es una mascota en Perú, sino un plato tradicional andino que se consume desde hace miles de años. Es una fuente importante de proteínas y su crianza es muy común en las zonas rurales.

¿Nos atrevimos a probarlo? ¡Sí! En un viaje así, nos propusimos probar de todo. Lo comimos en Arequipa, preparado «chactado» y en Cusco, al horno. Eso si, la presentación es… impactante. Te lo sirven entero, con cabeza y patitas. La carne tiene un sabor similar al conejo o al pollo de corral, bastante rica, aunque tiene poquita. Entendemos que pueda dar reparo al principio, pero está buenísimo y es parte fundamental de su cultura y gastronomía.

10. El cóndor, el puma y la serpiente: la trilogía andina

La cosmovisión andina es fascinante y está llena de simbolismo. Una de las representaciones más importantes es la trilogía andina, que divide el universo en tres planos o «pachas», cada uno representado por un animal sagrado:

  • El Cóndor: representa el Hanan Pacha o mundo de arriba, el cielo. Es el mensajero de los dioses, el que conecta a los humanos con el mundo espiritual.
  • El Puma: representa el Kay Pacha o mundo de los vivos, la tierra. Simboliza la fuerza, la sabiduría y la inteligencia. Se dice que la ciudad de Cusco fue diseñada con la forma de un puma.
  • La Serpiente: representa el Uku Pacha o mundo de abajo, el inframundo o el mundo de los muertos. Simboliza la sabiduría, el conocimiento y la conexión con los ancestros.

Verás estas tres figuras representadas constantemente en textiles, cerámicas y en la arquitectura de los templos incas. Es una forma de entender cómo veían el mundo y su lugar en él.

11. Las líneas de Nazca: un misterio que sigue en el aire

En el árido desierto de la costa sur de Perú se encuentra uno de los mayores enigmas arqueológicos del mundo. Las Líneas de Nazca son unos geoglifos gigantescos trazados en el suelo por la cultura Nazca hace más de 1.500 años. Representan figuras de animales (mono, colibrí, araña), plantas y formas geométricas que solo pueden ser apreciadas en su totalidad desde el aire.

¿Cómo y por qué las hicieron? Nadie lo sabe con certeza. Hay decenas de teorías, desde que eran un calendario astronómico gigante hasta que formaban parte de rituales para invocar el agua.

Nuestro consejo práctico: la forma más común de verlas es sobrevolándolas en una avioneta. Nosotros lo hicimos. La experiencia es increíble, pero un aviso: las avionetas son pequeñas y hacen giros muy bruscos para que los pasajeros de ambos lados puedan ver las figuras. Si te mareas con facilidad, ¡tómate una pastilla antes! El vuelo dura unos 30 minutos y el precio puede variar, pero ronda los 80-100 dólares por persona. También hay una torre mirador junto a la carretera Panamericana desde donde se ven un par de figuras, una opción mucho más económica si no quieres o no puedes volar. Para más información oficial, puedes consultar la página de la UNESCO sobre este sitio.


Curiosidades sobre Perú: datos prácticos para un viaje lleno de sorpresas

Aspecto Recomendación de Rodando Van
🚐 Dónde dormir (furgoneta) Perú es bastante amigable para pernoctar. Usamos mucho la app iOverlander. Hay campings en zonas turísticas (Cusco, Huaraz), pero también se puede pernoctar en gasolineras, junto a comisarías o en miradores tranquilos. ¡Siempre pregunta a los locales!
💰 Coste aproximado Calculamos un presupuesto medio de 25-30€ por persona al día. Esto incluye combustible, comida (comprando en mercados), algunas entradas y alguna comida fuera. Se puede hacer más barato o mucho más caro.
☀️ Mejor época La estación seca (de abril a octubre) es ideal para la sierra y la selva, con días soleados. La costa, sin embargo, puede estar más nublada (la «panza de burro»). La temporada de lluvias (de noviembre a marzo) complica las rutas en la sierra.
⏳ Tiempo mínimo recomendado Para hacer un recorrido decente por el sur (Lima, Ica, Arequipa, Cusco, Puno), necesitas mínimo 3 semanas. Si quieres incluir el norte (Huaraz, la selva), necesitarás más de un mes. ¡Nosotros estuvimos casi tres meses y nos faltó tiempo!
🔌 Visado y otros Los ciudadanos españoles no necesitan visado para estancias turísticas de hasta 90 días. Es importante tener un buen seguro de viaje que cubra la altura. Te recomendamos leer las últimas actualizaciones en la web del Ministerio de Asuntos Exteriores de España.

Ahora que ya conoces algunos de sus secretos, ¿te animas a planificar tu propia aventura por Perú? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

Perú es uno de esos países que te cambia para siempre. No te pierdas curiosidades de Bolivia que te dejarán sin palabras ni el Salar de Uyuni, la joya de Bolivia.

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