Guía definitiva de las playas de Florianópolis: de norte a sur en camper

Florianópolis, conocida cariñosamente como la «Isla de la Magia«, es uno de esos destinos que aparecen subrayados en el mapa de cualquier viajero que recorre Brasil por carretera. Sin embargo, cuando llegas, te das cuenta de que es una isla con una dualidad increíble. Tiene la infraestructura de una gran ciudad y, a la vez, rincones donde la selva de la Mata Atlántica se mete directamente en el mar. 

Después de semanas recorriendo sus costas, aquí te dejamos nuestra experiencia recorriendo la costa de punta a punta, priorizando lo que realmente nos importa a los que llevamos la casa a cuestas: la naturaleza, la tranquilidad y esos rincones que mantienen su esencia.


El norte: el refugio de las aguas calmas

El norte de la isla suele ser la zona más urbanizada y buscada por el turismo convencional, pero para nosotros fue el lugar ideal para esos días donde solo quieres aparcar la furgo y olvidarte del mundo.

Sambaqui: ostras y puestas de sol

Nuestra primera parada fue Sambaqui. Si buscáis el típico ambiente de playa de postal con sombrillas, este no es el sitio. Sambaqui es un barrio tradicional de pescadores con una herencia azoriana muy marcada. La playa es estrecha y el agua tranquila, pero lo que realmente vale la pena es su oferta gastronómica (es la capital de la ostra) y su ambiente bohemio. Aparcar la camper frente al mar para ver cómo el sol se esconde tras el continente es, sin duda, uno de los mejores momentos que vivimos en la zona.

Punta de Daniela

Si sigues la carretera hacia el norte, llegas a Punta de Daniela. Es una de las playas más relajadas que hemos visitado. Es una lengua de arena que se mete en el mar, formando una bahía de aguas cristalinas y sin apenas olas. Es el lugar perfecto si viajas con niños o si simplemente quieres nadar sin pelearte con la corriente. Además, al ser una zona residencial tranquila, se respira un aire mucho más auténtico que en la vecina Jurerê.

Jurerê

Pasamos por Jurerê casi por curiosidad. Es una de las playas más famosas de Brasil por su lujo y sus grandes mansiones. Aunque no es nuestro estilo de viaje, hay que reconocer que la playa es preciosa, de arena blanca y muy limpia. Eso sí, preparad el bolsillo si queréis tomar algo en los paradores. Nosotros preferimos seguir ruta hacia lugares con más vegetación.

El este: donde la isla se vuelve salvaje

El este de Floripa es el corazón de la isla. Aquí es donde se siente la fuerza del Océano Atlántico y donde la comunidad viajera y surfista se concentra.

Barra da Lagoa

Para nosotros, Barra da Lagoa fue el campamento base ideal. Es un pueblo con mucha vida pero que mantiene su alma de pescadores. El canal que conecta la Lagoa da Conceição con el mar divide el pueblo y crea un paisaje increíble. Lo mejor: Cruzar el puente peatonal y caminar hacia las piscinas naturales.

Praia de Moçambique

Es la playa más extensa de la isla y, para muchos, la más bonita. Son kilómetros de arena virgen flanqueada por un denso bosque de pinos y dunas. No hay edificios, ni luces, ni ruido. 

Aviso importante: Al ser parte de una reserva forestal, no se puede pernoctar. Nosotros pasamos el día entero allí, cocinando en la furgo bajo la sombra de los pinos, pero al atardecer los guardaparques suelen pasar para recordar que hay que salir. Es un sacrificio que vale la pena para mantener el lugar así de intacto.

Praia da Joaquina y sus dunas

Famosa mundialmente por sus olas, Joaquina es el lugar donde el surf es religión. Lo que más nos impresionó no fue solo el mar, sino sus dunas gigantes. Podéis alquilar una tabla de sandboard o simplemente subir a lo alto para ver la inmensidad del este de la isla. Es un paisaje desértico que choca frontalmente con el verde de las montañas.

Lagoa da Conceição

No es mar, pero como si lo fuera. La Lagoa es el centro neurálgico. Es el sitio perfecto para esos días de «mantenimiento» de la camper: lavanderías, supermercados y tiendas de repuestos. Pero no todo es logística; los atardeceres en el césped de la orilla, viendo a la gente hacer kitesurf, tienen una energía que te atrapa.

¿Te gusta explorar más allá del asfalto? Si quieres descubrir los rincones de la isla a los que no llega la camper, no te pierdas nuestra guía de las mejores rutas de senderismo en Florianópolis.

El sur: el último refugio

Bajar al sur de la isla es como retroceder en el tiempo. Las carreteras se estrechan, el verde se vuelve más intenso y el turismo de masas desaparece.

Ilha do Campeche

Aunque hay que pagar un barco para llegar (salen desde Armação o desde la playa de Campeche), la Ilha do Campeche es muy recomendable. Es un monumento arqueológico y natural con el agua más transparente que veréis en todo el estado de Santa Catarina. Solo permiten un número limitado de personas al día, así que id temprano. Es el lugar ideal para hacer snorkel y sentirse en una isla desierta.


Floripa sobre ruedas

Viajar en camper por Florianópolis requiere paciencia. El tráfico en temporada alta (enero y febrero) puede ser desesperante, con colas de horas para cruzar de una punta a otra. Nuestro mayor aprendizaje fue moverse poco y disfrutar mucho. No intentes ver tres playas en un día; elige una zona, busca un buen lugar para aparcar y quédate allí un par de noches para sentir el ritmo local.

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