Cuando llevas semanas viajando en furgoneta, el gas deja de ser un detalle logístico menor y se convierte en algo bastante importante: es tu cocina, tu café por las mañanas, la cena después de un día largo de pista. En algún momento de tu ruta, te tocará buscar dónde recargarlo, y ahí es cuando empiezan las sorpresas.
Cada país tiene sus propias bombonas, sus propios conectores y sus propias normas —o falta de ellas—. Lo que funciona en Argentina no sirve en Chile. Lo que compras en Bolivia puede que no encaje en tu regulador europeo sin un adaptador. Nosotros aprendimos todo esto a base de prueba y error, a veces en sitios con poca gracia para quedarse sin cocina.
Después de más de un año recorriendo el continente, hemos lidiado con casi todos los sistemas imaginables: plantas fraccionadoras en polígonos industriales, trasvases en aparcamientos, negociaciones a base de sonrisas y paciencia. Y de todo eso viene esta guía.
Aquí te contamos, sin filtros, todo lo que necesitas saber para cargar gas en Sudamérica: los adaptadores imprescindibles, los trucos por país y los errores que conviene evitar.
El kit de supervivencia: adaptadores de gas imprescindibles para Sudamérica
Antes de zarpar hacia Sudamérica, pensábamos que con un par de adaptadores universales iríamos sobrados. Error. Cada país, y a veces cada región, tiene sus propias conexiones. Tener el kit correcto es una necesidad.
Nuestra cocina tiene una instalación de gas europea, con la típica rosca española (izquierda, métrica 21.8mm). Si vienes de Europa, es probable que la tuya también. Si tu sistema es de EE.UU., tendrás una conexión tipo ACME o POL. Sea cual sea tu punto de partida, necesitarás adaptarte a las bombonas locales.
Después de muchas pruebas y errores, este es el kit definitivo que te recomendamos llevar:
| Adaptador | Conexión de entrada (a tu sistema) | Conexión de salida (a la bombona local) | Países clave donde lo usarás |
|---|---|---|---|
| Adaptador W21.8 a POL | Rosca europea | Rosca americana (gruesa, exterior) | Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador |
| Adaptador W21.8 a G.56 | Rosca europea | Rosca chilena (fina, interior) | Chile |
| Adaptador W21.8 a conector rápido | Rosca europea | Acople rápido de «clic» | Perú, Brasil |
| Pico de llenado ACME/Euroconector | Conexión de pistola de Autogas/GLP | Rosca europea (para recargar tu bombona) | Argentina (estaciones YPF) |
Nuestro consejo: compra un kit de adaptadores de gas para GLP antes de salir. Suelen incluir la mayoría de las roscas que te encontrarás y son más baratos y de mejor calidad que los que puedas encontrar sobre la marcha. Nosotros compramos el nuestro online y fue la mejor inversión del viaje.
¿Dónde comprar los adaptadores?
La mejor opción es traerlos desde casa. En Europa puedes encontrarlos fácilmente en tiendas de camping, caravaning o por internet. Si ya estás en Sudamérica, la cosa se complica. En ciudades grandes como Buenos Aires o Santiago, puede que encuentres algo en tiendas especializadas en gas (casas de gas), pero no es lo habitual.
Una alternativa es mandarlos a hacer. En algunas ferreterías industriales o talleres de torno te pueden fabricar un adaptador a medida si les llevas las dos piezas que quieres conectar. Es más caro y lento, pero puede sacarte de un apuro.

¿Recargar tu bombona o comprar una local? Nuestra experiencia y costes reales
Esta es la eterna pregunta. ¿Me complico la vida buscando dónde rellenar mi bombona de casa o compro una local en cada país y me olvido de los problemas? La respuesta, como casi todo en este viaje, es: depende.
Aquí te hacemos un análisis honesto basado en nuestra experiencia real.
Opción 1: recargar tu propia bombona
- Pros:
- Conveniencia: no tienes que modificar tu instalación de gas en la furgoneta.
- Espacio: no acumulas bombonas de diferentes tamaños y formas.
- Coste: A la larga, suele ser más barato rellenar que comprar bombonas nuevas.
- Contras:
- Dificultad: en algunos países (como Chile) es ilegal y muy complicado.
- Necesitas adaptadores: sin el kit correcto, es imposible.
- Tiempo: A veces tienes que desviarte de tu ruta para encontrar una planta de llenado o alguien que lo haga.
Opción 2: comprar una bombona local (y su regulador)
- Pros:
- Facilidad: en la mayoría de países, puedes cambiar una bombona vacía por una llena en cualquier gasolinera o distribuidor.
- Legalidad: es el sistema oficial y no te pondrán pegas.
- Disponibilidad: hay puntos de venta por todas partes.
- Contras:
- Coste inicial: tienes que comprar la primera bombona (pagar el «envase»).
- Instalación: necesitas comprar el regulador local («la alcachofa») y adaptarlo a tu sistema, lo que puede requerir cortar y empalmar mangueras.
- Espacio y peso: acabarás con una colección de bombonas de diferentes países que no te servirán para nada al cruzar la siguiente frontera.
Nuestra elección: nosotros decidimos no llevarnos ninguna desde España. Salimos con la instalación lista y el armario preparado para comprar una garrafa nada más llegar. Cometimos dos errores: no sabíamos que cada país tiene conectores distintos, y habíamos construido el armario a medida de una garrafa europea. En Argentina nos encontramos con que no nos entraba, así que tiramos con una de 3 kg que íbamos rellenando. El problema es que se nos acababa casi siempre en Chile, y teníamos que volver a Argentina a recargar. Después de meses aguantando así, en Bolivia compramos una garrafa de 10 kg y modificamos el armario. Las garrafas bolivianas usan su propio estándar nacional de válvula, distinto del sistema POL argentino y del conector europeo W21.8, por lo que necesitarás un adaptador para conectarla a tu regulador. Aun así, una vez resuelta esa pieza, te da mucha más independencia que depender de las plantas de llenado. Dura muchísimo más y nos quitó uno de los mayores dolores de cabeza del viaje.
Guía de recarga por país: los trucos que nadie te cuenta
Aquí viene el meollo de la cuestión. Cada país es un mundo y lo que funciona en Argentina es impensable en Chile. ¡Vamos al lío!
🇦🇷 Argentina: el paraíso del gas para furgoneteros
Argentina es, de lejos, el país más fácil para cargar gas en Sudamérica. El GLP para vehículos (allí lo llaman GNC, aunque no es lo mismo, el término se usa indistintamente) está muy extendido. Tienes dos opciones principales:
-
Estaciones de servicio YPF con «Autogas»: muchas gasolineras YPF, la compañía estatal, tienen surtidores de GLP para coches. Con el adaptador correcto (el pico de llenado tipo ACME), puedes recargar tu bombona de GLP instalada directamente del surtidor. Es rápido, legal y barato.
-
Plantas fraccionadoras: en pueblos más pequeños o zonas donde no hay YPF con Autogas, la solución son las «plantas fraccionadoras» o «plantas de envasado». Son pequeñas naves, a menudo en las afueras, donde rellenan las bombonas para la venta local.
El truco para encontrarlas: la aplicación iOverlander es tu mejor amiga. Filtra por categoría y verás todos los puntos que otros viajeros han usado. Lee siempre los comentarios recientes para asegurarte de que el sitio sigue operativo.
Conector y garrafas en Argentina: las garrafas locales (marcas Indura, Repsol YPF, Sol o distribuidores regionales) usan una válvula tipo POL (rosca de izquierda, paso grueso), el mismo estándar norteamericano. Desde un regulador europeo W21.8 necesitas el adaptador W21.8 a POL. Los tamaños más comunes son 5 kg y 10 kg. El sistema de intercambio («canje») en ferreterías y distribuidores funciona perfectamente si compras una garrafa local.
Coste real en Argentina: pagamos entre 5.000 y 20.000 pesos argentinos por recargar nuestra bombona de 3 kg (precio de principios de 2025, la inflación es una locura, así que tómalo como referencia).
🇨🇱 Chile: la misión (casi) imposible y el arte del ‘traspaso’
Chile es la otra cara de la moneda. Está terminantemente prohibido por ley rellenar bombonas de gas portátiles. Las grandes distribuidoras (Lipigas, Abastible, Gasco) controlan el mercado y solo operan con un sistema de intercambio de bombonas.
Si llegas a una planta de llenado y pides que te recarguen tu bombona europea, te mirarán como si fueras un delincuente y te dirán que es imposible. Entonces, ¿qué hacer? Tienes dos opciones, una legal y otra… alegal.
- La opción legal (y engorrosa): comprar una bombona chilena (de 5, 11 o 15 kg), su regulador correspondiente, y adaptar tu sistema. Esto implica comprar la bombona (pagar el «envase», que luego te devuelven si la retornas con el ticket), comprar el regulador y empalmarlo a tu manguera. Un lío.
- La opción alegal: el «traspaso» o «trasvasije»: este es el método que usamos la mayoría de viajeros. Consiste en trasvasar el gas de una bombona chilena llena a tu bombona vacía.
Atención: el traspaso de gas es una operación PELIGROSA si no se hace correctamente. Requiere un adaptador específico (que une las dos bombonas) y debe hacerse en un lugar exterior, bien ventilado y lejos de cualquier fuente de ignición.
Nosotros encontramos a un señor en un pequeño taller de gas en Puerto Natales (¡gracias iOverlander!) que nos hizo el trasvase por unos pocos pesos. Fue nuestra salvación en la Patagonia.
Conector y garrafas en Chile: las bombonas chilenas usan un conector propio tipo G.56 (rosca fina interior), diferente del POL argentino y del W21.8 europeo. Las marcas principales son Lipigas, Abastible y Gasco, en tamaños de 5, 11 y 15 kg. Necesitas el adaptador W21.8 a G.56 para conectar tu regulador europeo, aunque dado que la recarga directa es ilegal, este adaptador es más útil para el trasvase que para recargar en planta.

🇧🇴 🇵🇪 Bolivia y Perú: buscando las ‘plantas envasadoras’ secretas
Bolivia y Perú se parecen bastante en su sistema. No hay recarga fácil en gasolineras, y la clave está en encontrar las «plantas envasadoras» o «plantas fraccionadoras» oficiales que están en las afueras de las ciudades grandes.
El proceso suele ser el mismo:
1. Localización: Usa iOverlander o pregunta a los locales (taxistas, ferreteros) por la «planta de gas». Suelen estar en polígonos industriales.
2. Negociación: no siempre están dispuestos a rellenar bombonas extranjeras. Tienes que ir con tu mejor sonrisa, explicar que viajas en tu «casita rodante» y ser amable. A veces funciona, a veces no.
3. El pago: el precio se negocia. Suelen cobrarte por kilo. Es importante que tu bombona tenga la «tara» (el peso en vacío) bien visible para que puedan calcular cuánto gas han metido.
Conector y garrafas en Bolivia: las garrafas bolivianas (distribuidas por YPFB, la empresa estatal) usan su propio estándar nacional de válvula, distinto tanto del POL argentino como del W21.8 europeo. Necesitarás un adaptador específico para conectarlas a tu regulador; comprueba siempre con un adaptador universal antes de confiar en que encaja. Los tamaños más habituales son 5 kg y 10 kg.
Conector y garrafas en Perú: las bombonas peruanas (marcas Zeta Gas, Lima Gas, Repsol) usan un conector de acople rápido tipo bayoneta o rosca nacional que tampoco es compatible directamente con el W21.8 europeo. El tamaño estándar es 10 kg, aunque hay de 5 kg y 15 kg. Lleva adaptadores variados o un adaptador universal, ya que puede variar por región.
Costes reales en Bolivia y Perú:
- Bolivia: pagamos unos 30-40 bolivianos por 6 kg.
- Perú: el precio es de unos 25-35 soles por 6 kg.
🇺🇾 Uruguay: cómodo pero con su propio conector
Uruguay es un país tranquilo para el tema del gas. El GLP está muy disponible, tanto en gasolineras como en ferreterías y supermercados. La empresa de referencia es Megal (estatal), aunque también encontrarás distribuidores privados.
Las garrafas uruguayas usan un conector de rosca tipo POL similar al argentino, aunque conviene verificarlo porque puede variar según la marca y la antigüedad de la bombona. Los tamaños más comunes son 5 kg y 13 kg. El sistema de intercambio («canje») funciona bien en todo el país.
Desde un regulador europeo W21.8 necesitarás el adaptador W21.8 a POL. Uruguay no suele ser un cuello de botella en ninguna ruta; simplemente asegúrate de llevar el adaptador correcto y no habrá dramas.
🇵🇾 Paraguay: disponible, sin complicaciones
Paraguay tiene buena disponibilidad de GLP, sobre todo en Asunción y en las ciudades principales de la ruta Transchaco. Las marcas más habituales son Petropar (estatal) y distribuidores privados regionales.
Las garrafas paraguayas usan un conector de rosca tipo POL (estándar norteamericano, rosca izquierda), similar al argentino. Los tamaños más comunes son 5 kg, 10 kg y 13 kg. El intercambio en ferreterías y distribuidores funciona sin problemas.
Con el adaptador W21.8 a POL puedes recargar tu bombona europea en plantas fraccionadoras. En zonas rurales del Chaco la disponibilidad baja bastante, así que entra con la bombona llena si tienes días de pista por delante.
🇧🇷 Brasil: el botijão y el conector nacional
En Brasil el GLP doméstico se llama botijão de gás y el tamaño rey es el de 13 kg (la famosa «vasilhame» naranja o verde de Ultragaz, Copagaz, Liquigás o SHV Gas). También hay de 5 kg («botijinho») y cilindros industriales más grandes.
El conector brasileiro es un estándar nacional ABNT propio: una rosca de paso izquierda de gran diámetro que no es compatible directamente con el W21.8 europeo ni con el POL argentino. En la práctica, los reguladores locales se conectan directamente roscando la «alcachofra» encima de la válvula sin herramienta, pero ese acople no encaja en un sistema europeo estándar. Necesitarás un adaptador de ABNT brasileño a W21.8, que no es fácil de encontrar sobre la marcha; si entras a Brasil, tráelo de casa o localízalo en una «casa de gás» en São Paulo, Curitiba o Porto Alegre. Como alternativa, comprar un regulador local barato y empalmarlo a tu manguera también es una solución.
El gas en Brasil es barato y muy accesible, hay puntos de intercambio en prácticamente cualquier supermercado. El problema es únicamente el adaptador.
🇪🇨 Ecuador: gas subsidiado y fácil de encontrar
Ecuador tiene uno de los sistemas de gas más baratos del continente gracias a un fuerte subsidio estatal. El GLP doméstico se vende en cilindros de 15 kg a un precio simbólico, aunque ese precio está reservado para residentes; a los viajeros extranjeros a veces les cobran el precio «real» sin subsidio, que sigue siendo muy económico.
Las marcas principales son Duragas y Agip Gas (Eni); también encontrarás Tropigas en algunas zonas. El conector estándar ecuatoriano usa una rosca tipo POL (rosca izquierda, estándar americano), igual que Argentina. Con el adaptador W21.8 a POL puedes recargar en plantas fraccionadoras sin mayores problemas.
El gas es muy fácil de encontrar en ciudades; en zonas rurales de la costa o la Amazonía puede ser más escaso. En la Sierra y la ruta principal no tendrás ningún problema.
🇨🇴 Colombia: pipetas en todos los rincones
En Colombia las bombonas de gas se llaman «pipetas» o «cilindros». Las marcas más habituales son Kolgas, Alcagas, Biogas y Surtigas, entre otras, con una red de distribución bastante extensa en todo el país.
Los tamaños más comunes son 5 kg, 10 kg y 18 kg. El conector usado en Colombia es un acople de rosca tipo POL (rosca izquierda, paso americano) similar al argentino, aunque algunos cilindros más modernos pueden usar variantes locales; comprueba siempre antes de asumir compatibilidad. Desde un regulador europeo W21.8 necesitas el adaptador W21.8 a POL.
Recargar en plantas fraccionadoras es posible en las ciudades grandes (Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla). En zonas más remotas —la Guajira, el Chocó, los llanos— la disponibilidad baja y conviene entrar con reserva. El gas es barato y el sistema de intercambio funciona bien.
🇻🇪 Venezuela: mejor evitarlo o ir muy informado
Venezuela tiene gas de GLP, pero la situación general del país hace que no lo recomendemos como destino de repostaje fiable. Hay escasez intermitente, los precios y la disponibilidad son impredecibles, y la logística general del viaje en furgoneta es ya de por sí complicada. Si tu ruta pasa por Venezuela, infórmate en foros actualizados (iOverlander, grupos de Facebook de overlanders) justo antes de entrar, y cruza con las bombonas bien llenas desde Colombia.

Propano vs. butano: el gas que no te dejará tirado en la altura
Este es un detalle técnico que puede marcar la diferencia entre una sopa caliente y una hipotermia. El gas que usamos es GLP (Gas Licuado de Petróleo), que es una mezcla de propano y butano.
- Butano: tiene un punto de ebullición de -0.5 °C. Por debajo de esa temperatura, no se gasifica bien y la llama pierde mucha fuerza o directamente no enciende.
- Propano: tiene un punto de ebullición de -42 °C. Funciona perfectamente incluso en condiciones de frío extremo.
En el Altiplano de Bolivia o en la Cordillera de los Andes en Perú, es muy común dormir por encima de los 4.000 metros, donde las temperaturas nocturnas bajan de cero grados. Si tu bombona está llena principalmente de butano, te quedarás sin cocina justo cuando más apetece un plato caliente. (Ojo: en nuestro caso la calefacción es estacionaria de diésel, totalmente independiente del gas, así que el frío no nos deja sin calentar la furgo; pero sí sin cocinar.)
Importante: en la mayoría de plantas de Sudamérica, no puedes elegir. Te ponen la mezcla que tienen. Sin embargo, en Argentina, el Autogas de YPF suele tener un alto porcentaje de propano, ideal para el frío. En Bolivia y Perú, el gas suele ser más rico en propano por la propia altitud del país. El problema principal lo puedes tener en zonas bajas de Chile o Argentina si luego planeas subir a la montaña.
Seguridad ante todo: nuestra checklist para recargar gas sin sustos
El gas es seguro si se maneja con respeto. Un error puede tener consecuencias muy graves. Después de cada recarga, ya sea en una planta o tras un trasvase, seguimos religiosamente esta checklist:
- Inspección visual: antes de conectar la bombona, revisa que la junta de goma de la válvula esté en buen estado. Si está agrietada o reseca, cámbiala.
- Conexión firme: aprieta la conexión con una llave, pero sin pasarte. Tiene que quedar firme, no soldado. Recuerda que la rosca del gas suele ir «al revés» (a izquierdas).
- La prueba del agua con jabón: una vez conectada y con la válvula abierta, prepara una mezcla de agua con lavavajillas en un pulverizador o con una esponja. Rocía generosamente todas las juntas y conexiones. Si salen burbujas, tienes una fuga. Cierra la válvula inmediatamente, revisa la conexión y repite la prueba. No uses la instalación hasta que no haya ni una sola burbuja. Para una protección adicional y constante, es muy recomendable tener instalado un detector de gases y narcóticos.
- Ventilación: siempre que manipules el gas, hazlo en un lugar exterior o con todas las puertas y ventanas de la furgo abiertas.
- Nunca fumes: parece obvio, pero nunca está de más recordarlo. Cero llamas, cigarrillos o chispas cerca.

El vocabulario del gas: habla como un local
Llegar a una ferretería y pedir «una bombona de butano» puede generar miradas de confusión. Cada país tiene su propia jerga. Aquí tienes un pequeño glosario para que te entiendan a la primera:
| Término | Países donde se usa | Significado |
|---|---|---|
| Garrafa | Argentina, Uruguay | Bombona de gas (generalmente de 10-15 kg) |
| Balón de gas | Perú, Chile | Bombona de gas |
| Pipa de gas | Colombia, Venezuela | Bombona de gas |
| Cilindro | Varios países | Término más técnico para la bombona |
| Regulador / Alcachofa | Chile, Argentina | La válvula que se conecta a la bombona |
| Fraccionar | Varios países | La acción de rellenar/envasar el gas |
| Trasvasije | Chile | El trasvase de gas de una bombona a otra |
Alternativa final: ¿merece la pena instalar un tanque fijo de GLP?
Algunos vehículos overlanders, especialmente los más grandes, optan por instalar un tanque de GLP fijo en los bajos del chasis, similar al que usan los coches de Autogas.
Ventajas:
- Capacidad: suelen tener mucha más capacidad (30-60 litros) que las bombonas portátiles.
- Facilidad de recarga: se puede rellenar en cualquier estación de servicio con surtidor de Autogas/GLP (muy común en Argentina, por ejemplo).
- Seguridad: suelen tener sistemas de seguridad más avanzados.
Desventajas:
- Coste de instalación: es una inversión inicial muy elevada, ya que hay que recurrir a empresas especializadas en la instalación de tanques fijos.
- Homologación: puede ser un quebradero de cabeza a nivel de papeles e ITV.
- Disponibilidad de recarga: en países como Bolivia, Perú o Chile, donde no hay surtidores de Autogas en las gasolineras, sigues dependiendo de encontrar plantas de llenado con el adaptador correcto.
Nuestra opinión: para una furgoneta camper como la nuestra, creemos que el sistema de bombonas portátiles es más versátil y económico. Un tanque fijo puede ser una opción fantástica para un camión o un vehículo de gran tamaño que vaya a estar muchos años en la carretera, especialmente si su ruta se centra en países con buena infraestructura de Autogas.
El veredicto final: bombona, paciencia y un poco de morro
Después de leer todo esto, es posible que te estés echando las manos a la cabeza pensando en el lío que se te viene encima. Respira. Viajar por Sudamérica en furgoneta te convierte, por obligación, en un maestro de la resolución de problemas.
Al final, el gas es la metáfora perfecta de este continente: llegas con un plan, pero la realidad te obliga a adaptarte, a hablar con la gente y a celebrar las pequeñas victorias. Y créenos, conseguir una recarga para poder prepararte un café calentito o una cena en condiciones después de tres días de ripio es una victoria que sabe a gloria bendita.
Y a vosotros, ¿qué tal lo lleváis con el tema de cargar gas sudamérica? ¿Hay algún truco, error o experiencia propia que queráis compartir con nosotros? Nos encantará leeros en los comentarios.
Si quieres seguir profundizando, no te pierdas Diésel en Sudamérica: la guía definitiva para cuidar el motor de tu furgoneta ni Cómo manejar el dinero en Sudamérica: la guía definitiva (y sin comisiones).

