Una instalación de agua en camper completa —depósito, bomba a presión, filtro, fregadero y ducha exterior— te da entre 4 y 6 días de autonomía y se monta en unos días si tienes el esquema claro. Nosotros la hicimos entera con nuestras manos y nos costó unos 565 € en materiales (precios 2026, sin herramientas).
Cuando decidimos camperizar nuestra furgoneta, sabíamos que queríamos un sistema de agua completo, práctico y lo más autosuficiente posible. La idea de poder fregar los platos después de cenar, pegarte una ducha rápida tras un día de playa o simplemente lavarte los dientes en mitad de la nada era, para nosotros, la definición de libertad.
Pero, seamos honestos, la fontanería asusta. Tuberías, bombas, presiones, fugas… ¡parece un mundo! Y vaya si nos ha dado trabajo. Hemos pasado horas en el suelo de la furgo con una linterna en la boca, hemos hecho más viajes a la ferretería de los que podemos contar y hemos aprendido a base de prueba y, sobre todo, mucho error.
En esta guía te contamos cómo hicimos toda la instalación de agua de nuestra furgo, desde los depósitos hasta la ducha exterior: el esquema del circuito con sus diámetros, qué bomba elegir (y qué hacer cuando no arranca), las cuatro maneras de tener agua caliente, cómo invernar el circuito para que no reviente con las heladas, el presupuesto real y los errores de novato que cometimos.
Vamos al lío.
El esquema del circuito de agua paso a paso
Esto es lo que buscábamos nosotros cuando empezamos y no encontrábamos en ningún sitio: un esquema claro del recorrido del agua, con los diámetros de cada tramo. Así que empezamos por aquí.
Toca el esquema para verlo a tamaño completo.
El agua hace un viaje en línea recta desde que la metes por fuera hasta que sale por el desagüe. Estas son las siete estaciones de ese viaje, en orden:
1. Toma exterior de llenado → depósito de aguas limpias.
La manguera de llenado es la más gorda de todo el circuito porque no lleva presión: solo tiene que tragar el chorro del grifo sin atragantarse. Lo habitual son 19-25 mm de diámetro interior (3/4″ o 1″), en manguera flexible reforzada para que no se aplaste al doblarla. Va desde la boca de llenado del lateral de la furgo hasta la boca superior del depósito, siempre en bajada y sin panzas donde se acumule agua.
2. Respiradero del depósito.
Un tubo de 16-20 mm que sube desde la parte alta del depósito y termina en un punto por encima del nivel máximo del agua, protegido de salpicaduras. Sin él, al llenar no sale el aire (y el agua rebota por la boca de llenado) y al vaciar se hace el vacío y la bomba trabaja ahogada. Es la pieza más barata del circuito y la que más gente se salta.
3. Depósito → prefiltro → bomba.
Este es el tramo de aspiración, y es el más delicado de todos. Aquí la bomba está chupando, no empujando, así que cualquier entrada de aire la deja sin cebar. Se usa manguera reforzada de 12 mm (1/2″) con abrazaderas metálicas en ambos extremos, lo más corta y lo más recta posible. Entre el depósito y la bomba va un prefiltro o filtro de partículas, que es el que impide que la arenilla del fondo del depósito se meta en el impulsor.
4. Bomba → acumulador (vaso de expansión).
A partir de la bomba empieza el tramo de impulsión, que sí va presurizado (entre 1,4 y 2,8 bar según la bomba). Aquí se pasa al estándar camper: tubo semirrígido de 12 mm de diámetro exterior y 9-10 mm interior, tipo John Guest, con racores rápidos push-fit. El acumulador se conecta con una «T» justo a la salida de la bomba: no está en serie, está colgado del circuito como un pulmón.
5. Acumulador → filtro de consumo → grifo del fregadero.
Del acumulador sale el tubo de 12 mm hacia la cocina. Justo antes del grifo va el filtro de sedimentos, en su carcasa, con llaves de corte antes y después para poder cambiar el cartucho sin vaciar medio circuito. El último medio metro se hace con latiguillos flexibles de 10 mm con rosca de 1/2″, que son los que traen los grifos domésticos de serie.
6. Ramal de ducha.
Antes o después del filtro (nosotros lo sacamos antes: para ducharse no hace falta agua filtrada de beber) sale una segunda «T» hacia la parte trasera, también en 12 mm, hasta la toma de ducha exterior. Si algún día pones agua caliente, este es el ramal que se dobla: uno frío y uno caliente en paralelo.
7. Fregadero → sifón → depósito de aguas grises → salida.
El desagüe no lleva presión y funciona por gravedad, así que aquí manda la pendiente, no el diámetro. Se usa tubo o manguera corrugada de 25-32 mm, la misma medida que la salida del sifón del fregadero. Del depósito de grises sale el vaciado, con llave o electroválvula de 1/2″, hacia abajo y hacia fuera del vehículo.
Ese es el circuito completo. Todo lo demás —qué depósito, qué bomba, si pones agua caliente— son variaciones sobre este esqueleto. Y si te fijas, la mayoría de los problemas de una instalación de agua ocurren en el punto 3, el tramo de aspiración, que es exactamente donde nosotros nos equivocamos.
Haz este esquema en papel ANTES de aislar, panelar o construir ningún mueble. Muchas de las tuberías y la toma exterior deben instalarse antes de cerrar las paredes. Nosotros lo hicimos justo después de cortar los huecos de las ventanas y las claraboyas y antes de poner el aislamiento. No cometas el error de tener que desmontarlo todo después.
Antes de empezar: la planificación es la clave del éxito (o del desastre)
Antes de comprar un solo metro de manguera, para. Respira. Y coge papel y lápiz. La fase de planificación es, sin duda, la más importante. Un buen esquema te ahorrará tiempo, dinero y frustraciones. Confía en nosotros, lo hemos vivido.
En ese esquema inicial definimos todo el recorrido, desde que el agua entra en la furgo hasta que sale por el desagüe.
- Ubicación de los depósitos: ¿dónde irán el de limpias y el de grises? ¿Dentro o en los bajos? Esto condicionará toda tu distribución y, sobre todo, el diseño de los muebles.
- Recorrido de las mangueras: ¿por dónde pasarán los tubos de agua fría y caliente (si la pones)? Hay que aprovechar los huecos de los muebles y las paredes, y decidirlo antes de cerrar el rastrelado y la estructura.
- Componentes clave: ¿dónde pondrás la bomba de agua, el vaso de expansión y los filtros? Deben ser accesibles para futuras revisiones o reparaciones.
- Puntos de consumo: fregadero, ducha interior, ducha exterior… ¿cuántos vas a tener?
Hay una decisión que conviene tomar aquí y no más tarde: el agua y la electricidad se planifican a la vez. La bomba, la electroválvula, las sondas de nivel y (si lo pones) el boiler eléctrico cuelgan del sistema de 12 V, y tienen que aparecer en el mismo esquema de cargas que la nevera y las luces. Si aún no has hecho esa parte, échale un ojo a nuestra instalación eléctrica camper paso a paso y a la comparativa de 12 V frente a 24 V antes de comprar la bomba.
Homologación y normativa: el elefante en la habitación
En España, cualquier instalación fija de agua en un vehículo vivienda debe cumplir con ciertos requisitos para pasar la ITV y ser homologada. Esto incluye que los depósitos estén bien anclados, que no haya fugas y que el sistema sea seguro. Te recomendamos informarte bien a través de empresas de homologación o consultando el Manual de Reformas de Vehículos del Ministerio de Industria y Turismo. Es un paso aburrido, pero te evitará problemas muy serios a futuro. En nuestro asistente para homologar una camper verás qué hay que legalizar y con qué papeles.
La resolución vigente es la del BOE de 5 de febrero de 2026, que aprueba la corrección segunda de la séptima revisión del manual.
Ojo con un detalle: si instalas un boiler de gas, la instalación deja de ser «solo fontanería» y pasa a necesitar certificado de instalador de gas y su revisión periódica. Es la diferencia más importante entre las cuatro opciones de agua caliente que verás más abajo.
Materiales y herramientas: la lista completa con precios
Esta es la lista de la compra completa. Los precios son de agosto de 2026 en tiendas especializadas españolas y en Amazon; varían bastante según marca y momento, así que tómalos como orden de magnitud, no como presupuesto cerrado.
| Componente | Especificación | Precio aprox. (2026) | Dónde comprarlo |
|---|---|---|---|
| Depósito aguas limpias | Polietileno alimentario, 100-130 L, con boca ancha | 119-199 € | Ver en Amazon |
| Toma de llenado exterior | Empotrable, con tapa y llave | 25-40 € | Ver en Amazon |
| Bomba de presión 12 V | 7-10 L/min, 1,4-2,8 bar, con presostato | 60-110 € | Ver en Amazon |
| Vaso de expansión | Fiamma A20 o similar, 0,5-2 L | 30-60 € | Ver en Amazon |
| Prefiltro de bomba | Roscado 1/2″, malla lavable | 8-15 € | Ver en Amazon |
| Filtro de consumo | Cartucho de sedimentos 5 micras + carcasa 10″ | 35-50 € | Ver en Amazon |
| Tubo de presión | Semirrígido 12 mm ext. / 9-10 mm int., alimentario | 2-4 €/m | Ver en Amazon |
| Racores rápidos | Push-fit 12 mm: rectos, codos, «T», tapones | 3-8 €/ud | Ver en Amazon |
| Llaves de corte | 12 mm push-fit o 1/2″ roscadas | 5-10 €/ud | Ver en Amazon |
| Manguera de llenado | Reforzada 19-25 mm int. | 3-5 €/m | Ver en Amazon |
| Grifo | Monomando doméstico abatible | 30-60 € | Ver en Amazon |
| Ducha exterior | Toma empotrable + maneral y latiguillo | 40-70 € | Ver en Amazon |
| Sondas de nivel | Kit de sondas + centralita | 40-60 € | Ver en Amazon |
| Depósito de grises DIY | Tubo PVC 200 mm + 2 tapas roscadas | 55-70 € | Ver en Amazon |
| Electroválvula 12 V | Latón 1/2″, normalmente cerrada | 25-35 € | Ver en Amazon |
| Cinchas de amarre | Carga de trabajo ≥ 250 kg, con anclajes al suelo | 15-30 € | Ver en Amazon |
| Cinta de teflón | Rollo de 12 mm, densidad alta | 2-5 € | Ver en Amazon |
| Abrazaderas metálicas | Sinfín inox 12-25 mm | 0,50-1 €/ud | Ver en Amazon |
| Sellador | Sikaflex 221 o similar, para pasamuros | 12-18 € | Ver en Amazon |
Herramientas que hacen falta (si ya has hecho el suelo y el techo probablemente las tengas todas): taladro, coronas o brocas de campana de 20 a 76 mm según los pasamuros, sierra de calar, llave inglesa y llaves fijas, cúter, destornilladores, un cortatubos de plástico (los cortes limpios y a escuadra son la mitad de la estanqueidad en los racores push-fit) y un multímetro para la parte eléctrica. Si vas a viajar lejos, en nuestra guía de herramientas para un viaje overland contamos cuáles de estas se quedan a bordo para siempre.
El depósito de agua: litros, ubicación y opciones
El depósito de aguas limpias es tu reserva de vida. De él depende cuántos días podrás estar «fuera de la red» sin preocuparte. La elección del tamaño, material y ubicación es fundamental.

Cuántos litros necesitas de verdad
Depende de tu estilo de viaje, pero se puede calcular. Con un uso razonable y consciente, una persona gasta entre 8 y 15 litros al día en la furgo: beber, cocinar, fregar y aseo básico. Si añades ducha diaria, súmale 8-12 litros por ducha (con un maneral de corte y mojar-enjabonar-aclarar; con el grifo abierto sin pensar, el doble). Para hacer la cuenta con tus números tienes nuestra calculadora de depósito de agua.
Traducido a depósitos:
- 50 litros: una persona sola con uso frugal, 3-4 días. También es la talla típica si viajas mucho por Europa con campings y áreas de servicio cada dos días.
- 80-100 litros: una pareja con uso normal y ducha esporádica, 4-5 días. Es el punto dulce en furgonetas L2H2.
- 120-140 litros: pareja con ducha frecuente o vida en furgo a tiempo completo, 5-7 días. Es lo que necesitas si te vas lejos de la civilización.
- Más de 150 litros: solo tiene sentido en vehículos grandes y con travesías largas por zonas sin agua. Es mucho peso.
Tras mucho debatir, nos decidimos por un depósito de polietileno de 127 litros. Nos pareció el equilibrio perfecto entre autonomía (nos dura entre 4 y 6 días con un uso normal) y el peso añadido al vehículo.
Depósito de agua para camper: calculadora de litros
Pon cuántos sois y los días sin rellenar: te dice qué depósito de agua necesitáis, cuánto pesa y cuántos días os dura.
El agua pesa un kilo por litro. Un depósito de 127 litros lleno son 127 kg, más o menos dos personas adultas sentadas siempre en el mismo sitio. Antes de decidir litros, mira la placa de tu furgo y calcula lo que te queda de carga útil después del mobiliario, la batería, el equipaje y vosotros. Si el depósito va detrás del eje trasero, además, aligeras el eje delantero y la dirección se vuelve rara. Es uno de los puntos que más se subestima al elegir furgoneta para camperizar.
Dónde ponerlo: paso de rueda, bajos, interior o a medida
Hay cuatro escuelas, y ninguna es perfecta:
Sobre el paso de rueda (interior). Depósitos planos y alargados que se apoyan sobre la aleta interior de la rueda trasera, un espacio que casi nadie aprovecha. Los hay de 60 a 120 litros (unos 119-179 € según capacidad, precios 2026). Ventaja: no roban espacio de suelo, quedan altos y protegidos de las heladas. Inconveniente: suben el centro de gravedad y hay que anclarlos muy bien porque van a media altura.
En los bajos, colgado del chasis. Depósitos «slim» que van fuera, atornillados a los largueros, de 70 a 160 litros (119-199 € en plástico, unos 349 € en aluminio). Ventaja: cero espacio interior perdido y el centro de gravedad bajísimo. Inconvenientes: se congelan en invierno si no llevan manta calefactada, se comen altura libre al suelo y en pistas de ripio reciben piedrazos. Si vas a hacer caminos como los del Altiplano boliviano, protégelo con una plancha de aluminio o chapa.
Interior, bajo un mueble. Un depósito rectangular estándar metido bajo la cama, el banco o la cocina. Es lo más sencillo y lo más barato, y el agua nunca se congela porque vive a temperatura de habitáculo. Le robas volumen de almacenaje, eso sí.
A medida. Fabricantes que te hacen el depósito con la forma exacta del hueco (esquinas, ruedas, escalón del suelo). Aprovechas cada litro posible, pero el precio se dispara y los plazos son largos. Como referencia, un depósito de serie de plástico alimentario de 60 a 100 litros ronda los 70-80 €; a medida no hay tarifa publicada, se pide presupuesto y varía mucho según el material y la forma.
Tubo de PVC. La opción DIY: un tramo de tubo de PVC de gran diámetro con tapas roscadas en los extremos. Es barata, se adapta a huecos alargados imposibles y se limpia bien. Nosotros la usamos para las aguas grises (más abajo lo contamos), pero también hay quien la usa para limpias. Si lo haces, asegúrate de que el tubo y el pegamento sean aptos para agua potable, que no todos lo son.
Nuestra elección: ubicación y montaje
Siguiendo nuestro esquema, el lugar perfecto era debajo del mueble de la cocina. Esto nos permitía tenerlo centrado en el vehículo, por delante del eje trasero (importante para el reparto de pesos) y con un acceso relativamente fácil. Encajarlo ahí condicionó todo el diseño de nuestra cocina camper a medida, y hacerlo en ese orden —primero el depósito, luego el mueble— fue de las pocas decisiones que hoy no cambiaríamos.
Para fijarlo, usamos unas cinchas de amarre resistentes ancladas al suelo de la furgoneta. Es VITAL que el depósito no se mueva ni un milímetro. Imagina 127 kilos de agua moviéndose en una curva o un frenazo brusco… un auténtico peligro.
Preparando el depósito: los agujeros clave

Los depósitos suelen venir sin agujeros, así que te toca a ti hacer de manitas con una corona y un taladro. Estos son los orificios que nosotros hicimos:
- Entrada de agua: conectada a la toma exterior.
- Salida hacia la bomba: por donde el agua empieza su viaje por el circuito. Ponla lo más abajo posible, pero no en el punto absolutamente más bajo: deja un dedo de margen para que los posos no se vayan directos a la bomba.
- Aireador o respiradero: súper importante. Permite que entre aire mientras el agua sale, evitando que se haga el vacío y la bomba trabaje forzada.
- Llave de purga: una pequeña llave en la parte más baja para poder vaciarlo por completo para limpiar o invernar.
- Sonda de nivel: un accesorio que se conecta a una centralita y te dice cuánta agua te queda. ¡Un salvavidas para no quedarte a cero en el peor momento!
Un truco para los pasamuros: calienta ligeramente el polietileno con una pistola de aire caliente antes de apretar el racor y el asiento queda mucho mejor. Y aprieta a mano, sin llave: el plástico del depósito es blando y se pasa de rosca con una facilidad pasmosa.
Cómo llenar el depósito (y dónde)
En España y Europa occidental es fácil: áreas de servicio para autocaravanas, campings, gasolineras, fuentes públicas y cementerios. En Sudamérica cambia el juego, y por eso escribimos la guía del agua potable en furgoneta aparte: ahí contamos dónde se llena de verdad, cuándo filtrar y cuándo no fiarse.
Lo que sí conviene tener siempre a bordo:
- Una manguera de 8-10 metros exclusiva de agua potable (que no sea la del jardín, que sabe a goma), enrollada en su bolsa.
- Un juego de adaptadores de grifo. Aquí no hay estándar mundial: cada país tiene su rosca y su idea de lo que es un grifo. Un kit de adaptadores universales de 20 mm y 3/4″ pesa nada y te salva la vida.
- Un embudo grande por si toca llenar a garrafas.
- Garrafas plegables de 10-20 litros para las veces que la furgo no puede acercarse al grifo.
En Sudamérica el agua no está en las gasolineras, está en las casas. Preguntar en un almacén, en un camping o directamente en una vivienda funciona casi siempre, y casi siempre gratis. Nosotros llevamos una manguera con adaptadores y una garrafa plegable de 20 litros para los sitios donde la furgo no cabe. Y una regla que no nos ha fallado: si el agua no la beben los del pueblo, tú tampoco. Más trucos de este tipo en nuestros 10 hacks camper caseros.
Cómo limpiar el depósito
El depósito no se limpia solo y el biofilm es real: esa película resbaladiza en las paredes que hace que el agua empiece a saber a plástico viejo. La rutina que recomiendan los fabricantes es sencilla:
- Vacía el depósito por completo por la llave de purga.
- Desinfecta llenándolo de agua con producto específico para depósitos de agua potable (a base de cloro o de peróxido de hidrógeno) siguiendo la dosis del bote.
- Deja actuar el tiempo que indique el fabricante, normalmente entre 30 minutos y varias horas, y abre todos los grifos un momento para que la solución llegue también a las tuberías, la bomba y el acumulador. Este paso se lo salta todo el mundo y es el importante: de nada sirve un depósito limpio si el biofilm vive en el tubo.
- Vacía y enjuaga con dos o tres llenados de agua limpia hasta que no huela a cloro.
Nosotros lo hacemos cada seis meses, o antes si la furgo va a pasar una temporada parada, con un poco de lejía y purgando el depósito después. Si el depósito tiene una boca de inspección grande, un cepillo de mango largo y una tarde resuelven lo que ningún producto químico puede.
La toma exterior de agua: comodidad y seguridad

Una de las primeras decisiones fue si llenar el depósito desde dentro o desde fuera. Hay quien simplemente mete una manguera por una puerta y llena un depósito interior. Es más sencillo, sí, pero para nosotros tenía demasiados contras: riesgo de salpicaduras cerca de la instalación eléctrica, tener que abrir la furgo siempre para rellenar, y la incomodidad de manejar una manguera dentro de un espacio tan pequeño.
Por eso, instalamos una toma de agua exterior con tapa y llave en el lateral de la furgoneta. Esto fue de lo primero que hicimos, justo después de cortar los agujeros para las ventanas y las claraboyas, y antes de poner el aislamiento.
Ventajas de la toma exterior:
- Comodidad: llenar desde fuera es infinitamente más cómodo y limpio.
- Seguridad: la llave evita que cualquiera pueda abrir el depósito o, peor aún, echar algo dentro.
- Limpieza: evitas mojar el interior de la furgo, la cama, los muebles o, como decíamos, el sistema eléctrico.
Es una pequeña inversión que, en el día a día, se agradece una barbaridad.
Dos avisos de montaje. El primero: la boca de llenado debe quedar más alta que el nivel máximo del depósito, o el agua se te saldrá por ahí en la primera cuesta. El segundo: sella el pasamuros con Sikaflex por dentro y por fuera y protege el corte de la chapa con imprimación antióxido, igual que harías con cualquier agujero del revestimiento y las paredes. Un agujero mal sellado en el lateral es una vía de agua y de óxido para el resto de la vida de la furgo.
La bomba de agua: cuál elegir y qué hacer si no funciona
Si hay una pieza que decide si tu instalación va a ser un gusto o un incordio, es la bomba. Es lo que convierte un bidón con un tubo en «abrir el grifo y que salga agua».
Caudal y presión: los dos números que importan
Toda bomba camper viene definida por dos cifras:
- Caudal (L/min): cuánta agua mueve. Entre 7 y 10 L/min es lo normal y lo suficiente para un fregadero y una ducha. Por debajo de 5 L/min la ducha se hace triste; por encima de 12 L/min gastas agua a lo tonto y necesitas tubo y grifería que aguanten el paso.
- Presión (bar): con cuánta fuerza la empuja. Entre 1,4 y 2,8 bar es el rango habitual. La presión es la que te da la sensación de «ducha de casa»; el caudal, la de «no me quedo sin agua».
Como referencia, nuestra bomba es una Shurflo Trail King 7 de 7 L/min y 1,4 bar (20 psi), y para dos personas con fregadero y ducha exterior va sobradísima.
El consumo eléctrico también importa: una bomba de presión típica de 12 V tira entre 3 y 6 A mientras funciona (la Shurflo de 10 L/min declara 4,6 A). No es mucho, pero es un pico, así que dimensiona el cable y el fusible con criterio y no lo cuelgues del circuito de las luces.
El presostato: qué es y por qué lo cambia todo
El presostato es un interruptor de presión que vive dentro de la bomba (o justo a su salida). Su trabajo es sencillo: cuando abres el grifo, la presión del circuito cae, el presostato lo detecta y arranca la bomba; cuando cierras, la presión sube hasta el valor de corte y la bomba se para sola.
Eso es lo que se llama una bomba automática: no hay interruptor que pulsar, el circuito está siempre presurizado y el grifo funciona como el de casa. Casi todas las bombas de presión modernas lo traen integrado, y en muchas es regulable (la Shurflo, por ejemplo). Si tu bomba no lo lleva, se puede añadir un presostato externo por unos 20-30 €.
La alternativa antigua es el microinterruptor en el grifo: un grifo especial que cierra un contacto al abrirlo y enciende la bomba. Funciona, es más barato y consume solo cuando el grifo está abierto, pero te obliga a usar grifería específica de camper y a olvidarte de tener presión en el circuito.
Bomba sumergible o bomba de presión
Son dos filosofías distintas:
Bomba sumergible. Va dentro del depósito, colgada de un tubo. Cuesta poco (marcas como Barwig o Comet rondan los 25-50 €), es pequeñísima, no hay que cebarla nunca y hace poco ruido. A cambio, da poca presión (la Comet Elegant declara 0,5 bar y 8 L/min), necesita grifo con microinterruptor y, si se avería, hay que meter el brazo en el depósito para cambiarla. Es la opción sensata para una camper sencilla, de fin de semana, o para un vehículo pequeño con un solo punto de consumo.
Bomba de presión (autoaspirante). Va fuera del depósito y aspira el agua. Da presión de verdad, permite varios puntos de consumo, admite acumulador y funciona con grifería doméstica normal. A cambio cuesta más (60-130 €), hace más ruido y —esta es la clave— depende de un tramo de aspiración perfectamente estanco. Es la opción para una furgo de vivir.
Nosotros elegimos la segunda y no nos arrepentimos, aunque el error del que hablamos más abajo tiene que ver justo con eso.
El ruido: el problema del que nadie avisa
Una bomba de presión atornillada directamente a un mueble convierte ese mueble en una caja de resonancia. El resultado es un traqueteo que retumba en toda la furgo, y a las cinco de la mañana, cuando uno de los dos va a beber agua, se nota mucho. Las tres cosas que de verdad lo arreglan:
- Silentblocks. Casi todas las bombas los traen de serie. Úsalos y no aprietes los tornillos a tope: el silentblock tiene que poder trabajar. Es el 70 % del ruido.
- Latiguillos flexibles a la entrada y a la salida. Un tramo de 30-40 cm de manguera flexible antes y después de la bomba evita que la vibración viaje por el tubo rígido hasta el resto de la instalación.
- Un acumulador. Al reducir el número de arranques, reduce el ruido total (y alarga la vida de la bomba).
Y una que ayuda menos de lo que parece: forrar la bomba de espuma. Reduce el ruido aéreo, pero el que molesta es el estructural, el que viaja por la madera.
El filtro previo: 8 euros que salvan una bomba de 90
Pon un prefiltro entre el depósito y la bomba, siempre. Es un cilindro transparente con una malla lavable que cuesta entre 8 y 15 € y se enrosca en la entrada de la bomba. Atrapa la arenilla, las virutas de plástico de cuando taladraste el depósito y los restos de teflón, que es exactamente lo que atasca el impulsor y hace que una bomba nueva pierda presión a los tres meses. Al ser transparente, además, te avisa de un vistazo de que hay porquería en el depósito.
Que quede claro que el prefiltro no potabiliza nada: solo protege la bomba. El filtro de beber es otro, va después, y lo vemos en la sección del circuito.
Marcas: Shurflo, Fiamma, Seaflo y las genéricas
Sin entrar en preferencias personales, esto es lo que se encuentra en el mercado español (precios de agosto de 2026, tiendas especializadas):
- Shurflo. El estándar del sector náutico y camper. Modelos de 7 y 10 L/min, presostato regulable, autocebado desde varios metros y tolerancia a funcionar en seco. Ronda los 86-92 €. Repuestos fáciles de encontrar en todo el mundo, que en un viaje largo vale su peso en oro.
- Fiamma. La serie Aqua 8F, en versiones de 7, 10 y 13 L/min, entre 105 y 135 €. Marca italiana muy presente en el mundo autocaravana.
- Whale. Marca británica, también muy asentada en náutica. Alrededor de 129 € el modelo de 8 L/min.
- Carbest, Roc Line y similares. Marcas de distribuidor: 60-80 € por 8-11 L/min. Cumplen.
- Seaflo y genéricas. Desde 35 €. Son clones funcionales de las Shurflo, y mucha gente viaja años con ellas sin problema. El riesgo no es que no funcionen, es que cuando fallan no encuentras repuesto y toca comprar otra entera. Como bomba de repuesto guardada en un cajón, son una compra buenísima: pesa poco, ocupa nada y te saca de un apuro en mitad de la nada.
La bomba no funciona: diagnóstico rápido
Este es el apartado que buscabas si has llegado aquí con el grifo abierto y sin agua. Vamos por síntomas.
La bomba no arranca (silencio total).
Es un problema eléctrico en el 90 % de los casos. Comprueba en este orden: el interruptor general del panel, el fusible de la bomba, la tensión en los bornes de la bomba con un multímetro (debe haber 12 V con el grifo abierto) y el estado de las conexiones —un borne flojo o corroído por humedad es el sospechoso número uno en una furgo—. Si llega tensión y no se mueve, el presostato puede estar agarrotado: hay bombas que arrancan al golpearlas suavemente, lo que confirma el diagnóstico. Si no llega tensión y el fusible está bien, revisa el negativo: la mitad de las averías eléctricas de una camper son masas mal hechas.
La bomba arranca y para constantemente (cicla).
Se llama «ciclado corto» y significa que la presión sube y baja continuamente. Causas, de más a menos frecuente: no tienes acumulador (con un grifo poco abierto, el circuito es demasiado rígido y la bomba no llega a estabilizarse); el acumulador ha perdido la precarga de aire (se recarga con un inflador de bici por la válvula, a la presión que indique el fabricante, siempre con el circuito despresurizado); hay una microfuga en algún racor; o el presostato está desajustado. El ciclado no solo molesta: mata la bomba y consume batería.
La bomba funciona pero pierde presión o sale poca agua.
Empieza por lo tonto: el filtro de consumo saturado y el aireador del grifo lleno de cal son la causa más común y se resuelven en cinco minutos. Después, mira el prefiltro de la entrada. Si sigue floja, el problema suele estar en la aspiración: una manguera aplastada, una abrazadera floja que mete aire, o la salida del depósito parcialmente obstruida. Un truco de diagnóstico: si al meter la aspiración directamente en un cubo de agua la bomba recupera presión, el problema está en el depósito o en el tramo hasta él, no en la bomba.
La bomba suena pero no sube el agua.
Está desebada: hay aire en la aspiración. Cierra el circuito, revisa las abrazaderas del tramo depósito-bomba una a una y comprueba que el depósito tiene agua por encima de la salida. Si la bomba está más alta que el depósito, el desebado será tu compañero de viaje para siempre. Nosotros lo sabemos bien.
La bomba se queda encendida y no para nunca.
O tienes una fuga que impide alcanzar la presión de corte, o el presostato está estropeado. Cierra todos los grifos, seca bien las conexiones y espera diez minutos: cualquier gota que aparezca te señala el punto. Si no hay fuga y la bomba sigue, es el presostato.
El circuito de agua: de la bomba al grifo paso a paso
Una vez el depósito está en su sitio, toca crear la «autopista» que llevará el agua a cada rincón. Aquí es donde entran en juego la bomba, los filtros y un montón de conectores.

Nuestro circuito sigue este orden:
- Depósito de aguas limpias: el punto de partida.
- Prefiltro: justo a la salida del depósito. Atrapa las impurezas más grandes (arenilla, restos de plástico) que puedan dañar la bomba.
- Bomba de agua: es el motor del sistema. Nosotros usamos una Shurflo Trail King 7 de 7 L/min y 1,4 bar (20 psi). Es una de las más fiables del mercado y tiene presión más que suficiente para el fregadero y la ducha.
- Vaso de expansión: este pequeño calderín (nosotros pusimos un Fiamma A20) es clave. Acumula una pequeña cantidad de agua a presión, haciendo que el flujo sea constante y evitando que la bomba se encienda y apague cada vez que abres el grifo un poquito. Alarga la vida de la bomba y reduce el ruido.
- División del circuito: a partir de aquí, una «T» divide el circuito en dos.
- Ramal 1 (agua de consumo): va hacia el fregadero. Justo antes del grifo, instalamos un filtro de sedimentos de 5 micras. Esto retiene partículas en suspensión, óxido, arena y cualquier impureza física, asegurando que el agua para beber y cocinar llegue limpia al grifo.
- Ramal 2 (ducha): va hacia la parte trasera, donde tenemos una toma para la ducha exterior.
- Llaves de corte: instalamos varias llaves de paso en puntos estratégicos. Esto nos permite aislar una parte del circuito si hay una fuga o si necesitamos hacer una reparación, sin tener que vaciar todo el sistema.
Sobre las roscas y el teflón. Usa cinta de teflón en TODAS las conexiones roscadas para asegurar la estanqueidad, dando entre 8 y 12 vueltas en el sentido de la rosca. Y ten mucho cuidado con las medidas: conviven roscas en pulgadas (1/2″, 3/4″) y métricas, y hay racores que «entran» pero no sellan. El lío que nos montamos nosotros con esto daría para otro artículo. Compra siempre algún racor de más y guarda los sobrantes: al tercer viaje a la ferretería lo agradecerás.
Sobre los racores rápidos. El sistema push-fit tipo John Guest es lo que ha convertido la fontanería camper en algo abordable: cortas el tubo a escuadra, lo empujas hasta el tope y ya está. Tres reglas para que no gotee: corte limpio y perpendicular (con cortatubos, no con cúter), tubo empujado hasta el fondo (unos 20 mm, se nota el clic) y nada de reutilizar un tramo de tubo cuyo extremo ya esté marcado por las pinzas de un racor anterior; corta dos centímetros y vuelve a empezar.
Prueba de presión antes de cerrar nada. Cuando tengas el circuito montado y antes de panelar o atornillar un solo mueble encima, llena el depósito, presuriza, cierra todos los grifos y deja el sistema en presión 24 horas con papel de cocina bajo cada racor. Si a la mañana siguiente el papel sigue seco, puedes cerrar. Es la media hora de trabajo más rentable de toda la camperización, y una de esas cosas que solo aprendes a base de disgustos, como contamos en lo que no te cuentan sobre camperizar una furgoneta.
Agua caliente en la camper: las cuatro opciones
Esta es probablemente la decisión más cara y la más difícil de deshacer de toda la instalación. Hay cuatro caminos, y cada uno tiene su público.

Opción 1: boiler de gas
Un termo de 6 a 14 litros que calienta el agua quemando propano o butano. Es el sistema clásico de la autocaravana europea y el que mejor rendimiento da por euro de combustible.
- Coste (2026): entre 550 y 750 € un boiler de gas de 8-10 litros de marca (Truma, Whale). Los modelos mixtos gas/eléctrico rondan los 990 €. Súmale la instalación de gas certificada.
- Consumo: unos 120 g/h de gas en el Truma de 10 litros, que calienta de 15 a 70 °C en unos 30 minutos. Eléctricamente no consume casi nada (solo la electrónica).
- A favor: calienta rápido, no depende de la batería, funciona igual en invierno y una bombona de 6 kg da para muchísimas duchas.
- En contra: es el más caro, obliga a tener instalación de gas homologada con su certificado y su revisión, necesita salida de gases al exterior y ocupa un volumen considerable. Y en un viaje largo te ata al gas: nosotros contamos en cómo cargar gas en Sudamérica lo divertido que es encontrar una bombona compatible cuando cruzas cinco fronteras.
- Para quién: para quien viaja en invierno, se ducha dentro y quiere una autocaravana de verdad en formato furgo. Y para quien ya tiene instalación de gas por la cocina y la calefacción.
Opción 2: calentador diésel (sistema hidrónico)
En lugar de quemar gas, quema el gasoil del propio depósito de la furgo. Calienta un circuito de agua-glicol que, a través de un intercambiador, calienta a la vez el agua sanitaria y el habitáculo. Son los sistemas «duales» tipo Webasto Dual Top o Autoterm Flow.
- Coste (2026): un Autoterm Flow 5D de 5 kW se encuentra alrededor de 765 € solo el aparato; el kit hidrónico completo con intercambiador, bomba de circulación y mandos se va bastante por encima. Como referencia, una calefacción estacionaria de aire instalada en taller ronda los 800-1.500 €; el sistema hidrónico, que además lleva intercambiador, bomba de circulación y mandos, sale por encima de eso.
- Consumo: en torno a 0,25 L/h de gasoil en condiciones desfavorables, más el consumo eléctrico del quemador y la bomba de circulación (importante en el arranque).
- A favor: un solo combustible para todo —motor, calefacción y agua caliente—, cero bombonas, cero dependencia del gas y calefacción y agua caliente resueltas con un solo aparato. En viajes largos es una ventaja enorme.
- En contra: es la opción más cara y la instalación es seria (toma de combustible en el depósito, escape, circuito de glicol). Y en altura hay que ajustarla, como contamos en cómo ajustar tu calefacción diésel en altura, o se ahoga y hace hollín.
- Para quién: para quien vive en la furgo todo el año, viaja a sitios fríos y ya tiene o va a tener calefacción diésel. Si estás en ese punto, léete antes nuestra guía para elegir la calefacción de tu camper, porque las dos decisiones se toman juntas.
Opción 3: boiler eléctrico de 12 V
Un termo pequeño, de 6 a 15 litros, con una resistencia alimentada por la batería de servicio. Marcas típicas: Elgena, Carbest, CZ.
- Coste (2026): desde 150 € un modelo de 8-10 litros a 12 V, unos 179-195 € los de 10-15 litros, y alrededor de 399 € un Elgena combi de 12 V/230 V. Es, con diferencia, la entrada más barata al agua caliente fija.
- Consumo: aquí está la trampa. Una resistencia de 200 W a 12 V son unos 17 A; una de 500 W, más de 40 A. Calentar 6 litros puede llevar de 30 a 50 minutos, así que hablamos de sacar entre 10 y 30 Ah de la batería por cada tanda de agua caliente. Con una batería de litio de 100 Ah y buena solar es perfectamente viable; con una AGM de 100 Ah, ya no tanto.
- A favor: barato, compacto, sin gas, sin escape, sin homologación de gas y con instalación sencilla. En los modelos combi, además, enchufado a 230 V en un camping calienta en un rato y gratis.
- En contra: se come la batería. Solo tiene sentido si tienes una buena instalación eléctrica y paneles generosos. Y da poca agua: 6-10 litros son una ducha corta y poco más.
- Para quién: para quien tiene sol y batería de sobra, se ducha fuera o poco, y quiere agua caliente para fregar sin meterse en obras.
Opción 4: calentador de paso portátil a gas
El clásico «Kampa Geyser» y similares: una caja que se cuelga fuera de la furgo, se conecta a una bombona y a una bomba, y calienta el agua al vuelo mientras pasa.
- Coste (2026): entre 200 y 235 € el conjunto completo con bomba, manguera, maneral de ducha y bolsa de transporte.
- Consumo: unos 357 g/h de gas en el Kampa Geyser, con un caudal de unos 2,5 L/min y temperatura regulable entre 30 y 55 °C.
- A favor: no es una instalación, es un aparato. No ocupa sitio fijo, no necesita homologación, se guarda en un armario y da agua caliente ilimitada mientras haya gas y agua. Para ducharse fuera después de la playa o de una ruta es difícil de superar.
- En contra: solo se puede usar en el exterior, sin excepciones, por el monóxido de carbono. Hay que montarlo y desmontarlo cada vez, no sirve para el fregadero de dentro y con viento cuesta que no se apague.
- Para quién: para quien se ducha fuera, viaja a sitios templados y no quiere meter un boiler fijo en una furgo pequeña.
Las cuatro, de un vistazo
| Sistema | Coste (2026) | Consumo | Agua caliente | Homologación de gas | Para quién |
|---|---|---|---|---|---|
| Boiler de gas | 550-990 € | ~120 g/h de gas | 8-14 L por tanda | Sí | Invierno y ducha interior |
| Calentador diésel | Desde ~765 € (solo aparato) | ~0,25 L/h de gasoil | Continua | No | Vida en furgo todo el año |
| Boiler eléctrico 12 V | 150-400 € | 17-40 A mientras calienta | 6-15 L por tanda | No | Buena solar y litio |
| Calentador de paso portátil | 200-235 € | ~357 g/h de gas | Ilimitada (2,5 L/min) | No | Ducha exterior, sitios templados |
La diferencia entre la opción más barata (calentador portátil, ~200 €) y la más completa (calefacción diésel con agua caliente, más de 1.000 € con el kit) es de más de 800 €, pero el coste real no es ese: es el espacio. Un boiler fijo y un plato de ducha se comen entre medio metro y un metro de mueble, que es justo lo que le falta a cualquier furgoneta camper.
Qué hicimos nosotros y por qué
Esta fue una de las grandes dudas. ¿Instalamos un sistema de agua caliente o no? Tras mucho pensarlo, y siendo realistas con nuestro espacio y presupuesto, decidimos que por ahora, no.
Ducharse dentro de una furgo pequeña genera muchísima humedad, consume mucha agua y energía, y requiere un plato de ducha que ocupa un espacio fijo que preferimos destinar a otras cosas. Nuestra ducha es exterior, y para el 60 % de las situaciones, nos apañamos calentando un poco de agua en el fuego y mezclándola, o directamente con agua fría si el calor aprieta.
Sin embargo, fuimos previsores. Dejamos hecha toda la preinstalación, pasando una manguera aislada para el agua caliente hasta la ducha y el fregadero. El coste era mínimo y nos ahorra tener que desmontar media furgoneta si en el futuro cambiamos de opinión.
Si en tu caso el agua caliente es innegociable, la decisión honesta es esta: si tienes gas y viajas en invierno, boiler de gas; si vives en la furgo todo el año, hidrónico diésel; si tienes solar de sobra y te duchas poco, boiler de 12 V; si te duchas fuera, portátil. Y en los cuatro casos, deja pasada la manguera de caliente antes de cerrar las paredes, cueste lo que cueste.
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Aguas grises: nuestra solución casera y económica
Las aguas grises son las que provienen del fregadero y la ducha. Necesitas un depósito para almacenarlas y vaciarlas en lugares habilitados.
Las opciones comerciales eran o muy caras (las específicas para los bajos) o nos robaban un espacio interior muy valioso. Así que, fieles a nuestro espíritu DIY, decidimos fabricar el nuestro.
Usamos un tubo de PVC de 200 mm de diámetro y 1,10 m de largo, lo que nos da una capacidad de unos 35 litros. Lo sellamos por los extremos con tapas roscadas para poder limpiarlo fácilmente.
A nuestro depósito casero le añadimos:
- Entrada del desagüe: conectada al sifón del fregadero.
- Aireador: igual que en el de limpias, para que el agua fluya bien.
- Sonda de nivel: para saber cuándo toca vaciar.
- Electroválvula: ¡nuestro pequeño lujo! Nos permite vaciar el depósito pulsando un botón desde dentro de la furgo. Súper cómodo en días de lluvia.
- Llave de vaciado manual: como plan B por si la electroválvula falla.
Lo anclamos firmemente al chasis con cinta perforada metálica y remaches roscados. El resultado: un depósito a medida, funcional y por menos de la mitad de precio que uno comercial.
Si tienes pensado meterte por caminos complicados, protege el depósito de los bajos con una plancha de aluminio: las piedras que saltan pueden hacer mucho daño. Y un detalle de convivencia que se aprende rápido: cuanto menos jabón y menos grasa metas por el desagüe, menos olerá el depósito. Rascar los platos antes de fregar y usar jabón biodegradable cambia por completo el olor de la furgo al cabo de una semana, igual que ocurre con el baño seco.

Dónde se vacían. En Europa, en las áreas de servicio de autocaravanas y en los campings, en el punto habilitado. Nunca en una alcantarilla de calle, en una cuneta ni en un descampado: aparte de ser una guarrada, es la mejor manera de que un pueblo prohíba la pernocta al año siguiente. En Sudamérica hay muchas menos áreas de servicio, así que la norma práctica es vaciar en campings, en estaciones de servicio grandes o donde te lo autoricen expresamente, y llevar el depósito lo más vacío posible antes de entrar en una ciudad.
Invernar el circuito: cómo vaciarlo para que no reviente
Esta es la sección que ojalá hubiéramos leído antes de nuestro primer invierno. El agua se expande al congelarse, y cuando lo hace dentro de un tubo, un racor, la cabeza de la bomba o el cuerpo de un filtro, lo revienta. No hay tubería que aguante: revienta el plástico, revienta el latón y revienta la carcasa de la bomba.
Si tu furgo va a pasar noches por debajo de 0 °C sin calefacción —parada en un garaje en invierno, o de viaje por zonas de montaña—, el circuito hay que vaciarlo. Este es el procedimiento completo:
- Vacía el depósito de aguas limpias por la llave de purga. Por eso insistíamos en ponerla en el punto más bajo.
- Vacía el depósito de aguas grises y déjalo con la llave abierta.
- Abre todos los grifos, fría y caliente, y ponlos en posición central para que se vacíen las dos vías del monomando.
- Abre la ducha exterior y deja el maneral colgando hacia abajo.
- Haz funcionar la bomba unos segundos con el depósito ya vacío para que expulse el agua que le queda dentro, y apágala inmediatamente (no la dejes en seco más de lo necesario si tu modelo no lo tolera).
- Abre las llaves de purga de los puntos bajos del circuito, si las has previsto. Si no las tienes, este es el momento de arrepentirse: en una instalación pensada para el frío, cada tramo bajo lleva su purgador.
- Vacía el filtro y el acumulador. El cuerpo del filtro de sedimentos retiene medio litro largo y el acumulador otro tanto: hay que desenroscarlos y volcarlos. Son las dos piezas que más se revientan.
- Sopla el circuito. Con un compresor a baja presión (1-1,5 bar, nunca más, o te cargas los racores) introducido por la boca de llenado o por un racor de la impulsión, empuja el agua que queda en las panzas del tubo hacia los grifos abiertos. Sin este paso siempre queda agua en las curvas.
- Anticongelante solo donde toca. En el sifón del fregadero y en el depósito de aguas grises se echa un poco de anticongelante específico para circuitos de agua potable de vehículos vivienda (no anticongelante de motor, que es tóxico). El circuito de limpias es mejor dejarlo seco que lleno de producto.
- Deja todo abierto durante el invernaje: grifos, llaves de paso y tapones. Un circuito abierto no acumula presión ni humedad estancada.
Los depósitos colgados de los bajos son los primeros en congelarse, porque están a la intemperie y con el aire circulando por debajo. Si tienes el depósito fuera y viajas en invierno, o le pones una manta calefactada, o asumes que ese depósito va vacío de noviembre a marzo. Y si duermes con el circuito lleno en una noche de helada, deja una calefacción a mínimo: es más barato que reventar la bomba. Nosotros aprendimos a base de sustos varias de estas cosas, y están en la lista de nuestros errores de camperización.
Al volver a poner en marcha el circuito después del invierno: cierra todo, llena el depósito, purga aire abriendo los grifos hasta que salga un chorro continuo sin escupitajos, y aprovecha para hacer una desinfección completa antes de volver a beber de ahí.
Presupuesto real de nuestra instalación de agua
Hablar de dinero es importante. Aquí te dejamos la lista con los costes aproximados de nuestro sistema. Los precios pueden variar, pero te servirá para hacerte una idea muy clara del desembolso total.
En total, unos 565 € de materiales. A eso hay que sumarle el tiempo: a nosotros nos llevó una semana, entre planteárnoslo todo, decidir dónde iba cada cosa, hacer los agujeros y montar la instalación. Comparado con lo que cuesta que te camperice la furgo un taller, sigue siendo la parte más rentable del trabajo, aunque no la más agradecida: nadie entra en una furgo y dice «qué bonita la instalación de agua».
Errores que cometimos y qué haríamos diferente hoy
Aquí viene la parte que nadie te cuenta. La de las meteduras de pata. Aprende de nuestros errores para no cometerlos tú.
- La bomba mal ubicada. La pusimos demasiado lejos y alta respecto al depósito. Resultado: cuando conducimos le entra aire y hay que cebarla a mano cada vez. ¿Qué haríamos ahora? Colocarla lo más cerca posible del depósito o a su altura, y hacer el tramo de aspiración lo más corto y recto posible.
- La instalación poco accesible. Quisimos ocultarlo todo y lo pagamos caro cada vez que algo fallaba. ¿Qué haríamos ahora? Pensar desde el principio en el mantenimiento. Todo lo que pueda necesitar una reparación, a la vista o con acceso fácil: una trampilla, un cajón desmontable, un panel atornillado en vez de pegado.
- Pocas llaves de corte y ningún purgador bajo. Cada vez que hay que tocar algo, se vacía más circuito del necesario. Hoy pondríamos una llave por ramal y un purgador en cada punto bajo, que además simplifica muchísimo el invernaje.
Después de 2 años y 40.000 km
Esta es la parte que ningún catálogo puede escribir. Han pasado dos años y unos 40.000 kilómetros de ripio, altiplano, calor de Brasil y frío patagónico desde que cerramos el último racor. Así está el circuito hoy:
La bomba. Sigue funcionando la Shurflo original. Solo la hemos desmontado una vez, para limpiarla bien.
Fugas y roturas. Ninguna en dos años, salvo una al cambiar uno de los filtros, que no apretamos lo suficiente.
El depósito de aguas limpias. Las cinchas han aguantado el ripio y están igual que el día que las pusimos.
El depósito de grises de PVC. La electroválvula se nos reventó y la perdimos. El tubo de PVC lo reforzamos con una plancha de metal después de una ruta de ripio fatídica, y desde entonces no ha dado problemas.
Los filtros. Cambiamos el cartucho cada 4-6 meses, más o menos. Los recambios los encontramos en la mayoría de las ferreterías grandes. El filtro de carbón activo y la luz ultravioleta los instalamos un poco más tarde: queríamos poder beber directamente del grifo, sin depender de botellas y sin ningún riesgo por lo que pueda haber en el depósito. De todo esto hablamos largo y tendido en la guía del agua potable en furgoneta.
Lo que cambiaríamos hoy. Si tuviéramos que rehacer la instalación de agua de cero, con lo aprendido: bomba pegada al depósito y a su misma altura, purgadores en todos los puntos bajos, y acceso por trampilla a todo lo que pueda romperse. Lo demás —el depósito de 127 litros, la toma exterior con llave, el acumulador, el depósito de grises casero— lo volveríamos a hacer exactamente igual.
El boiler. Alguna vez lo hemos echado en falta, sobre todo en los sitios más fríos. Pero un boiler pide una instalación pensada desde el principio, así que lo dejamos para la próxima.
Si te interesa esta forma de contar las cosas, tenemos la misma revisión de largo plazo para el resto de sistemas de la furgo en nuestros aciertos y errores de camperización tras un año en Sudamérica y en los 10 accesorios overland que nos han salvado la vida.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos litros de agua necesito en una camper?
Calcula entre 8 y 15 litros por persona y día para beber, cocinar, fregar y aseo básico, y suma 8-12 litros más por cada ducha. Con esas cifras: 50 litros dan 3-4 días a una persona frugal; 80-100 litros cubren a una pareja con uso normal durante 4-5 días; y 120-140 litros son lo razonable para vivir en la furgo a tiempo completo con 5-7 días de autonomía. Nosotros llevamos 127 litros y nos duran entre 4 y 6 días. Antes de decidir, recuerda que cada litro es un kilo: el depósito lleno es una de las cargas más pesadas de la furgo.
¿Qué bomba de agua compro para mi furgoneta?
Para una camper de vivir, una bomba de presión de 12 V con presostato integrado, de 7 a 10 L/min y entre 1,4 y 2,8 bar. Ese rango sirve para fregadero y ducha sin quedarse corto ni malgastar agua. Marcas como Shurflo, Fiamma o Whale cuestan entre 85 y 135 € (precios 2026); las de distribuidor rondan los 60-80 € y las genéricas bajan de 40 €. Si tu instalación es sencilla —un solo grifo, uso de fin de semana—, una sumergible de 25-50 € con grifo de microinterruptor te sobra. Añade siempre un prefiltro a la entrada y monta la bomba sobre silentblocks, cerca del depósito y a su misma altura.
¿Hace falta un acumulador o vaso de expansión?
No es obligatorio, pero cambia mucho la experiencia y cuesta poco (30-60 €). Sin acumulador, cuando abres el grifo un poquito la bomba arranca y para varias veces por segundo: es el «ciclado corto», que hace ruido, gasta batería y acorta la vida de la bomba. El acumulador guarda un pequeño volumen de agua a presión, así que el chorro sale continuo y la bomba arranca menos veces. Si tu bomba ya trae cámara amortiguadora integrada, la mejora es menor, pero sigue notándose. Nosotros pusimos un Fiamma A20 y lo consideramos parte del circuito, no un extra.
¿Se puede beber el agua del depósito de la camper?
Depende de tres cosas: de qué agua metes, de cómo tienes el depósito y de qué filtro llevas. Un filtro de sedimentos de 5 micras como el nuestro retiene arena, óxido y partículas, pero no elimina bacterias, virus ni químicos. Si llenas de red potable europea y el depósito está desinfectado, se puede beber sin problema. Si llenas de fuentes, pozos o redes de las que no te fías, necesitas además carbón activo (sabor, cloro y algunos químicos) y una barrera microbiológica: filtro de 0,1 micras, lámpara ultravioleta o pastillas potabilizadoras. Lo contamos en detalle en nuestra guía del agua potable en furgoneta. Y desinfecta el depósito con producto específico varias veces al año.
¿Cuánto cuesta la instalación de agua completa?
La nuestra costó unos 565 € en materiales (precios 2026) e incluye depósito de 127 litros, toma exterior con llave, bomba de presión, acumulador, filtro de sedimentos, sondas de nivel, grifo, ducha exterior, depósito de grises casero con electroválvula y todo el tubo, racores y llaves. Una instalación mínima —depósito de 50 litros, bomba sumergible, grifo con microinterruptor y garrafa de grises— se hace por 150-250 €. Y una instalación completa con agua caliente se va a 1.000-1.800 € según elijas boiler eléctrico, de gas o sistema hidrónico diésel. Si en lugar de hacerlo tú lo encarga a un taller, la mano de obra suele superar al material. Un taller de camperización que publica sus costes calcula entre 4.000 y 8.000 € solo de mano de obra para una camperización completa de 8 a 10 semanas, y el agua es una parte de eso (fuente).
Conclusión: ¿merece la pena el esfuerzo?
Desde luego. La instalación de agua fue uno de los proyectos más largos y complejos de nuestra camperización, pero también uno de los más gratificantes. Tener agua corriente con solo abrir un grifo, estés donde estés, cambia por completo la experiencia de viajar en furgoneta.
No te vamos a engañar, requiere paciencia, planificación y mancharse las manos. Pero esperamos que con nuestra experiencia, nuestros consejos y, sobre todo, nuestros errores, tu camino sea un poco más fácil.
Si estás pensando en camperizar, no dejes que la fontanería te frene. Con la información adecuada y sin prisas, es un reto totalmente asumible que te dará una libertad increíble en la carretera. Y si aún estás en la casilla de salida, empieza por cómo encontramos nuestra furgoneta y sigue el orden lógico: aislamiento, suelo y techo, estructura, agua, electricidad y muebles.
El agua resuelta es un gran paso hacia la autonomía total.
Y ahora que ya tienes el agua bajo control, ¿qué es lo siguiente? ¿Vas a poner agua caliente o te apañas como nosotros? Cuéntanoslo en los comentarios o déjanos tus dudas.
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